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25 poemas aleatorios en video | |
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Luego
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Rolando Faget Por Héctor Rosales | |
cada casa encontrada toda calle que tenga un nombre antiguo sol / retama la madreselva aún cierta capilla el fino atardecer del arrabalde crepusculea aún y hay sol entero ardiente invierno pueblo aquestas gentes aquel la hermana... | |
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No es que muera de amor
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mí, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos... | |
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Sombra de los días a venir
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil | |
Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores. Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiración de un animal que sueña... | |
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Morirme de otra vida...
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Morirme de otra vida, de otra piel, ajena al cuerpo que vivo y volver a desollarme en un traspié de fruto. Borrar lo dicho, entrar en el vacío de un silencio prestado, ajeno a todo lo dicho a lo borroso de haberlo dejado sin palabras. Entrar a la muerte sin decirla... | |
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El peatón
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta. Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra... | |
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Calle Rondeau (Segunda parte)
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Calle Rondeau (Segunda parte) Yo sabía que alguien me acechaba, alguien me observa frente al mar porque soy y seré sin para qué, soy más allá de la gracia de un Dios y de las obras, como los corales que no existen en la bahía de Montevideo, o como yo mismo que tampoco existo... | |
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Pequeño vals vienés
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Federico García Lorca Por Ana Belén | |
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada... | |
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Pensándolo bien
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas... | |
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León
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Yo vivía en una casa grande junto a la iglesia de San Francisco que tenía una leyenda en el zaguán que decía AVE MARIA y rojos corredores de ladrillos de barro, viejas tejas rojas,y ventanas de rejas ensarradas, y un gran patio angustioso en las tardes sin aire... | |
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A Pedro Piccatto
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Liber Falco Por Washington Benavides | |
Te veo un ángel, de hueso, piel y carne florecido, ojos de lince y aldabón de sienes golpeando en las puertas del olvido. Y más lejos te veo, en una tarde azul y proletaria, de blusa azul con tus ojos ya claramente azules, hablando con muchachas de blusa azul, y azul de fondo el cielo... | |
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Mariposa
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Maripósate en míaveflor marirrosa aveniña avemaría.brisaque pasade prisa y no pesani pisa ni rozael pétalo donde se posa... | |
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El lenguado
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Soy lo gris contra lo gris. mi vida depende de copiar incansablemente el color de la arena,pero ese truco sutil que me permite comer y burlar enemigos me ha deformado. He perdido la simetría de los animales bellos, mis ojos y mis narices han virado hacia un mismo lado del rostro... | |
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Qué doloroso es amar...
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Joaquín Dicenta Por Francisco Portillo | |
Qué doloroso es amar... y no poderlo decir! Si es doloroso saber, que va marchando la vida como una mujer querida, que jamás ha de volver. Si es doloroso ignorar, donde vamos a morir; ¡más doloroso es amar... y no poderlo decir! Triste es ver que la mirada, hacia el sol levanta el ciego... | |
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Versiones (fragmento)
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Eliseo Diego Por Darío Grandinetti | |
La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas y que uno jamás se detiene a ver. La muerte es ese pequeño animal que ha cruzado el patio, y del que nos consuela la ilusión, sentida como un soplo, de que es sólo el gato de la casa... | |
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A estas horas, aquí (5)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo, dejar mi cuarto encerrado y bajar a bailar entre borrachos. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando. No tengo hambre de amor , pero no quiero pasar todas las noches embrocado... | |
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La materia que insiste persiste en el vacío
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Pedro Gandía Por Pedro Gandía | |
Adolescente virgen ofrenda su desnudo Al sueño y la pasión de sus idólatras, Y blancos astros signan el corazón del Cosmos Como esperma de un dios que enciende la ceniza. Príncipe-Mago alígero, de sombra refulgente, Lo conforma con ruinas de espejos abisales... | |
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Romance sonámbulo
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde... | |
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Dos hermanos
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Dos hermanos tengo, dos hermanos misteriosos que de la mano me llevan como a niño, el amor y la muerte. Dos esfinges en la loma que aparecen y se van que sonriendo muestran su rostro. La esfinge del amor, esa doncella altiva que me sonríe y me deja en silencio... | |
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Cuando faltaban fusiles
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Héctor Rosales Por Héctor Rosales | |
He dormido un poco, abuelo, casi dos horas y conservo mi fusil. Me hice grande, según dicen las tinieblas. Estuve, estoy peleando como enseñaste y tengo los puños en tus puños todavía. Combatí contra el dolor cuando te fuiste, pero lo maté mal... | |
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Al volver del baile nos estaba esperando una mariposa...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
Al volver del baile nos estaba esperando una mariposa. No en la sala, de pie. Ni plegada entre los bombones de la dulcera. Sino en el único sitio en que debía estar: sobre la lámpara; como un dibujo; pero, tan intenso que producía penumbra. Quedamos azorados. Era negra como el vino... | |
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Esta será mi venganza
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas... | |
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Donde nunca jamás se lo imaginan
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Entonces ya es seguro que estás muerto No volveremos otra vez a verte Jugar con el aliento de los hartos Al escribir como al desgano: Che, Sobre el dineroEntre leyendas Viniste brevemente a nuestro día Para después marcharte entre leyendas. Cruzabas en la sombra, rápido... | |
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Lobo
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio | |
Cuando nació, apareció el lobo. Domingo al mediodía, luz brillante, y la madre vio a través de los vidrios, el hocico picudo, y en la pelambre, las espinas de escarcha, y clamoreó; más, le dieron una pócima que la adormecía alegremente. El lobo asistió al bautismo y a la comunión... | |
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Recuerdo que el amor era una blanda furia... (fragmento)
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentísima: mordía con sus colmillos de azúcar y endulzaba el muñón al desprender el brazo. Eso sí lo recuerdo. Rey de las fieras, jauría de flores carnívoras... | |
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La luna, tu silueta
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Como todas las cartas, ésta llegará tarde. Pero es que esperaba decir el último adiós y ya sabes los adioses te martillan los sentidos, son como la espuma del río que se queda en la ensenada girando hasta marearse hasta que se va con la corriente... | |
