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25 poemas aleatorios en video | |
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Los amorosos
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan... | |
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Hoja de aire
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Hermana del aire vives del aire y al aire danzas prendida de un hilo, avanzas en tu cielo, loca por el sol y el viento que juega a tu alrededor. Al aire pides la fuerza para el cuerpo. No tienes pies que te fijen al suelo, no tienes zapatos ni piernas que te esclavicen... | |
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Poema para una amiga muerta
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Tu muerte en flor, angustia recordada, hoy viene a mí, de qué secreto es escultura y ritmo, apéndice y semblante cuando era de aquí abajo un apagado lila coro de nomeolvides te rodeaba de qué pestaña joyas pupilas o matices era tu resplandor... | |
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Versiones (fragmento)
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Eliseo Diego Por Darío Grandinetti | |
La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas y que uno jamás se detiene a ver. La muerte es ese pequeño animal que ha cruzado el patio, y del que nos consuela la ilusión, sentida como un soplo, de que es sólo el gato de la casa... | |
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Tengo estos huesos hechos a las penas...
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Miguel Hernández Por Francisco Portillo | |
Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes: penas que vas, cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. Como el mar de la playa a las arenas, voy en este naufragio de vaivenes, por una noche oscura de sartenes redondas... | |
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Celular 09-2119000
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Una cosa le pido, sea todo lo cruel pero no me diga cuídese el gesto es feo, en una despiadada como usted ese gesto es feo, se nota el cuchillo en lo taimado del teléfono. Además, de qué voy a cuidarme sino de usted, arriverderla, corto... | |
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Huye de mí todo el salvaje goce de sufrir... (fragmento)
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Pedro Piccatto Por Gustavo Wojciechowski | |
Huye de mí todo el salvaje goce de sufrir. En mi órbita de lirio ah! qué calma infinita. Una calma muy blanca que me separa de lo incierto del hombre y de su nébula. Estoy como cercado de vaporosas gasas. La tierra es una fuga que yo no he comprendido... | |
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Así como el día pasado ya no vuelve...
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Antoni Marí Por Antoni Marí | |
Así como el día pasado ya no vuelve, nunca has de volver a cruzar, de este mar, sus aguas. Nunca más del lugar de donde vienes has de volver. Nunca más podrás volver a ser el que fuiste, ni hacer memoria, tan sólo, de tu recuerdo. Nunca más tu nombre alguno podrá decirlo... | |
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Si me puedes mirar (fragmento)
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Olga Orozco Por Carlos Monsiváis | |
Madre: es tu desamparada criatura quien te llama, quien derriba la noche con un grito y la tira a tus pies como un telón caído para que no te quedes allí, del otro lado, donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme en medio de un muro de fantasmas... | |
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Pero ¿Por qué habla tan alto el español?
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León Felipe Por Héctor Alterio | |
Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica. Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre... | |
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La primavera, dices...
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Pablo Armando Fernández Por Pablo Armando Fernández | |
La primavera, dices, y escojo madreselvas, geranios y begonias. A casa vuelves con los pies mojados, la falda llena de guisazos ásperos. Begonias sin olor en los cabellos y entre las manos, romerillo y malvas. Dices, el aire, y cierro las ventanas... | |
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El primer discurso
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En la calzada más bien enorme de Jesús del Monte donde la demasiada luz forma otras paredes con el polvo cansa mi principal costumbre de recordar un nombre, y ya voy figurándome que soy algún portón insomne que fijamente mira... | |
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Me dueles
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobrevive, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio... | |
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Más alto
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Anoche Dios soñó conmigo. Fui la paja en su ojo zumbé en sus santas narices o pulga en el oído. Y Dios con bendita paciencia dormía el sueño de los justos mientras yo me desvelaba por despertar, antes que Él pestañara mueva un dedo o de un solo soplido... | |
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Cuando yo muera...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Cuando yo muera, no me veré morir, por primera vez... | |
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Diálogo entre Babieca y Rocinante
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Miguel de Cervantes Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Cómo estáis, Rocinante, tan delgado? Porque nunca se come, y se trabaja. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja? No me deja mi amo ni un bocado. Andá, señor, que estáis muy mal criado, pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. Asno se es de la cuna a la mortaja. ¿Queréislo ver? Miraldo enamorado... | |
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Arte poética
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío, como un amo implacable me obliga a trabajar de día, de noche, con dolor, con amor, bajo la lluvia, en la catástrofe, cuando se abren los brazos de la ternura o del alma, cuando la enfermedad hunde las manos... | |
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Colofón de luz
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Nuria Parés Por Nuria Parés | |
He salido a la luz. Estuve mucho tiempo soterrada. Soy como Lázaro. Traigo en mi vieja piel el calofrío del minero y del topo cuando salen al sol y al caminar me cae la sombra hecha jirones. Me miro renacer. Vivo. Verdeo, y aunque nadie los ve me están saliendo brotes en los dedos... | |
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Intoxicado
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
Ciudad remolcada sombra amamantando a los historiantes de mano en el pecho por el himno nietos del jaguar contemporáneos del jaguaryu vamos plantando una bandera que decimos de alegría haciendo fogatas de filosofías envasadas al vacío rascándonos la cabeza... | |
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Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las Musas
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
En perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas... | |
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A la casa del día
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
A la casa del día entran gentes y cosas, yerbas de mal olor, caballos desvelados, aires con música, maniquíes iguales a muchachas; entramos tú, Tarumba, y yo, Entra la danza. Entra el sol. Un agente de seguros de vida y un Poeta. Un policía. Todos vamos a vendernos, Tarumba... | |
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Platero
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Juan Ramón Jiménez Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico... | |
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Entigrecido vuelvo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Entigrecido vuelvo a las cantinas el medio día justo hace de fuego el mundo, la tierra en esta jungla, tan lejana del mar , sediento de cerveza muy fría y sólo como el tigre en esas horas con un cuaderno, un lápiz en la mano. La cantina es neutral, hay tregua en ella de razas y fortunas y de ideologías... | |
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Oí tu voz en mi ventana...
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Juan Gelman Por Federico Bonasso | |
Oí tu voz en mi ventana mi ventana no da a tu voz apenas si da al mundo ¿cómo vino tu voz? un pájaro nevado come trigo en el murmullo del sol... | |
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El poeta dice la verdad
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Quiero llorar mi pena y te lo digo para que tú me quieras y me llores en un anochecer de ruiseñores con un puñal, con besos y contigo. Quiero matar al único testigo para el asesinato de mis flores y convertir mi llanto y mis sudores en eterno montón de duro trigo... | |
