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25 poemas aleatorios en video | |
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Si me puedes mirar (fragmento)
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Olga Orozco Por Carlos Monsiváis | |
Madre: es tu desamparada criatura quien te llama, quien derriba la noche con un grito y la tira a tus pies como un telón caído para que no te quedes allí, del otro lado, donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme en medio de un muro de fantasmas... | |
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Pero ¿Por qué habla tan alto el español?
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León Felipe Por Héctor Alterio | |
Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica. Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre... | |
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Franz Kafka
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William Ospina Por William Ospina | |
Padre, le digo, dame tres granos de cebada para despertar al durmiente. Pero mi padre no responde: es un enorme jinete de bronce, alto sobre colinas y sinagogas. Madre, le digo, aparta tanta niebla, muéstrame un rostro dulce, del que broten palabras ingenuas... | |
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He aquí que estamos reunidos
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
He aquí que estamos reunidos en esta casa como en el Arca de Noé: Blanca, Irene, María y otras muchachas, Jorge, Eliseo, Oscar, Rafael... Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. El buey, el tigre, la paloma, el lagarto y el asno, todos juntos bebemos... | |
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El gladiolo se enfermó...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
El gladiolo se enfermó. Desde sus pavorosos cabellos rosados enviaba chispas a mi habitación. En todas sus bocas abiertas tenía lágrimas, rosas y, también huesos y peines. Aterrada clamé a la Virgen Llévalo, pero, la Virgen no se separaba de la estampa. Y él ardía como un brasero... | |
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decir ahí es una flor difícil...
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Eduardo Milán Por Eduardo Milán | |
decir ahí es una flor difícil decir ahí es pintar todo de pájaro decir ahí es estar atraído por la palabra áspera cardo y por el cardenal cardenal decir ahí es decir todo de nuevo y empezar por el caballo: el caballo está solo ahora está solo no hay ahora oscuro no hay ahora de silencio... | |
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Carta de Natasha (2)
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
No puedo vivir sin ti, cariño ¿Y por qué vas a vivir sin mí, carajo? me tienes y te tengo y es lo único que tengo no se lo pedí a Frei no se lo pedía a Allende no me lo quitará la Junta Militar... | |
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Confesión de mirlo
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Jorge Pimentel Por Jorge Pimentel | |
nubes que son síntomas de huir relojes detenidos absorbiendo la carne relojes absorbiendo la carne gangrenando la luz aposentando tibiezas granuladas insufladas en el desaire más denso en el ardor cómplice de huir de alejarse nubes que son síntomas del verso de la verdad... | |
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El ausente (fragmento)
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil y Darío Grandinetti | |
La sangre quiere sentarse. Le han robado su razón de amor. Ausencia desnuda. Me deliro, me desplumo. ¿Qué diría el mundo si Dios lo hubiera abandonado así? II Sin ti el sol cae como un muerto abandonado. Sin ti me tomo en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor... | |
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Si sobrevives...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles esperan: tú no esperes, es el tiempo de vivir, el único... | |
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Monólogo del ladrón de sueños
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Jacinto Benavente Por Jacinto Benavente | |
La noche es mi reino, y en la noche las almas, al sumergirse en el profundo mar del sueño, entre sus sombras, exploran la verdad de su vida, como los submarinos al sumergirse bajo las aguas turbulentas observan más seguros la ruta de los barcos sobre ellas navegantes. Y en este reino de… | |
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Una campana...
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Una campana y tres calandrias toman mi corazón, (éste sólo de aljaba) y lo reparten: mitad para la niña y el anillo algo para la estatua y la limosna, y lo demás al naranjal y al viento... | |
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Correspondencia pendiente con Jorge Teillier (fragmento)
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Tu foto de infancia se extravió en el diario. Los duendes del taller me arrebataron ese regalo de tu madre. Desde ahora sólo conservaré la imagen del niño que conocí en un carro de tren detenido en la estación de Lautaro ese verano del 48, mientras don Fernando y don Tomás se transmiten noticias... | |
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Así como el día pasado ya no vuelve...
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Antoni Marí Por Antoni Marí | |
Así como el día pasado ya no vuelve, nunca has de volver a cruzar, de este mar, sus aguas. Nunca más del lugar de donde vienes has de volver. Nunca más podrás volver a ser el que fuiste, ni hacer memoria, tan sólo, de tu recuerdo. Nunca más tu nombre alguno podrá decirlo... | |
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Los amorosos
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan... | |
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La jurado
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Dolorosas mudanzas de entrecasa han convertido el cuarto de la difunta en este desordenado escritorio donde leo poemas de cien jóvenes y con ignorancia califico. En la pared queda una suave mancha de grasa donde la difunta apoyaba su coronilla de madre. Desde allí viene a leer conmigo... | |
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Piedras blancas o negras
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Saúl Ibargoyen Por Héctor Rosales | |
Están allí pueden ser vistas o imaginadas fuera de sus caminos o rumbos o carreteras o calles habituales o montañas o playas. Están allí con sus millones de décadas atrapadas en moléculas que giran en su propio vacío: hecho con la nada de incontables vacíos... | |
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Vida, mi vida
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Alejandra Pizarnik Por Cristian Tonhaiser | |
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida... | |
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Una ascensión en La Habana
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo... | |
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Otras bestias
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodía furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que las piensa, caza... | |
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Mi tribu
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? me pregunto ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a una tribu cuyos ancestros vienen del futuro… | |
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Corazón coraza (en alemán)
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Mario Benedetti Por Mario Benedetti | |
Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena... | |
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Días sin madre
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Jorge Pimentel Por Jorge Pimentel | |
Ibas a comprar al mercado y grandes bolsas caminaban y lloraban. Éramos el lagarto y la osa cubiertos de bistecks y alcachofas flotando entre zanahorias. Tal vez un helado o el encuentro famoso con cebollas, hacían de nuestras vidas grandes apios que los sábados giraban estupendamente... | |
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El lenguado
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Soy lo gris contra lo gris. mi vida depende de copiar incansablemente el color de la arena,pero ese truco sutil que me permite comer y burlar enemigos me ha deformado. He perdido la simetría de los animales bellos, mis ojos y mis narices han virado hacia un mismo lado del rostro... | |
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Hay distintas formas de ver...
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Luis Raúl Calvo Por Luis Raúl Calvo | |
Hay distintas formas de ver pasar la vida, de contemplar lo bello o lo siniestro, que ha quedado perpetuado en algún sitio. Son esas marcas, espejos de otros tiempos que vuelven a la memoria y nos recuerdan que una ciudad también carga con una cruz en sus espaldas... | |
