|
25 poemas aleatorios en video | |
|
Yo llevo el nombre...
| |
|
Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Yo llevo el nombre de John Lloyd Stephens Caminante y banquero Conocí estas tierras paso a paso a la mitad del siglo XIX Me quemaron igual dolor y maravilla Yo soy Frederick Catherwood: dibujante de las constelaciones palencanas: de mis dedos salen universos incomprensibles... | |
|
Bellísima
| |
|
Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Oigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento... | |
|
Me tienes en tus manos...
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mí mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo... | |
|
Otras partes (fragmento)
| |
|
Juan Gelman Por Juan Gelman | |
oíste/ corazón?/ nos vamos con la derrota a otra parte/ con este animal a otra parte/ los muertos a otra parte/ que no hagan ruido/ callados como están/ ni se oiga el silencio de sus huesos/ sus huesos son animalitos de ojos azules/ se sientan mansos a la mesa/ rozan dolores sin querer... | |
|
Mi tribu
| |
|
Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? me pregunto ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a una tribu cuyos ancestros vienen del futuro… | |
|
Canción de los tres ahorcados
| |
|
Juan Gelman Por Juan (Tata) Cedrón | |
Fuimos locos fuimos impuros nos manchamos el corazón. Fuimos canallas de ojos duros una canción una canción. Tuvimos sed tuvimos hambre agujeros en el pulmón. Nos ahorcamos con un alambre una canción una canción. Le hicimos hijos a la suerte... | |
|
Sin temor de morir...
| |
|
Pedro Piccatto Por Juan María Fortunato | |
Sin temor de morir, casi viviendo, el corazón bajo una rueda fría. ¡Y pulsándolo todo! ¡Y todo amándolo!... | |
|
Cuestión de fe
| |
|
José Watanabe Por José Watanabe | |
Cómo sería la luz de la madrugada en que Abraham, el hombre de la cerrada fe, subió al monte Moriah llevando de la mano a su unigénito Isaac? Tiene que haber sido una luz hondamente azul como la de este amanecer: en aquel azul Abraham imaginaba la vibrante sangre de su hijo en el cuchillo... | |
|
Pena y alegría del amor
| |
|
Rafael de León Por Francisco Portillo | |
Mira cómo se me pone la piel cuando te recuerdo. Por la garganta me sube un río de sangre fresco de la herida que atraviesa de parte a parte mi cuerpo. Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos y en mi sien una corona hecha de alfileres negros... | |
|
Desaparecidos
| |
|
Mario Benedetti Por Mario Benedetti | |
Están en algún sitio / concertados desconcertados / sordos, buscándose / buscándonos bloqueados por los signos y las dudas contemplando las verjas de las plazas los timbres de las puertas / las viejas azoteas ordenando sus sueños... | |
|
Corazón coraza (en alemán)
| |
|
Mario Benedetti Por Mario Benedetti | |
Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena... | |
|
La muerte está sentada a los pies de mi cama
| |
|
Oscar Hahn Por Oscar Hahn | |
Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo y frazadas dispuestas a levantar el vuelo. La muerte dice ahora que me va a hacer la cama. Le suplico que no, que la deje deshecha. Ella insiste y replica que esta noche es la fecha. Se acomoda y agrega que esta noche me ama... | |
|
A Juan Ramón Jiménez
| |
|
Rubén Darío Por Francisco Portillo | |
Tienes, joven amigo, ceñida la coraza para empezar, valiente, la divina pelea? ¿Has visto si resiste el metal de tu idea la furia del mandoble y el peso de la maza? ¿Te sientes con la sangre de la celeste raza que vida con los números pitagóricos crea?... | |
|
El tigre en celo...
| |
|
Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza... | |
|
Viernes de domingo
| |
|
Nuria Parés Por Nuria Parés | |
Preguntas: ¿Cómo estás? Si te dijera triste no diría verdad, que no es tristeza esta hondura de tiempo, este sentir el tiempo ya vivido, usada y vieja ya la tarde, gastadas y raídas estas horas como una ajada prenda de andar por casa ... No estoy triste... | |
|
Canto a su amor desaparecido (fragmento)
| |
|
Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Ahora Zurita me largó ya que de puro verso y desgarro te pudiste entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi hijo? A la Paisa A las Madres de la Plaza de Mayo A la Agrupación de Familiares de los que no aparecen A todos los tortura, palomos del amor, países chilenos y asesinos... | |
|
No hay puertas
| |
|
Olga Orozco Por Olga Orozco | |
Con arenas ardientes que labran una cifra de fuego sobre el tiempo, con una ley salvaje de animales que acechan el peligro desde su madriguera, con el vértigo de mirar hacia arriba, con tu amor que se enciende de pronto como una lámpara en medio de la noche... | |
|
Acción de gracias
| |
|
Carlos Germán Belli Por Carlos Germán Belli | |
No, no sé bien si me veré en los altos de una farmacia frente al Mar del Sur, en una noche de Setiembre tibio; en cambio amanecido a las orillas de una laguna en medio del desierto, exactamente nueve meses antes (que Huacachina así se llama el punto); no se cual será la visión postrera... | |
|
El poeta dice la verdad
| |
|
Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Quiero llorar mi pena y te lo digo para que tú me quieras y me llores en un anochecer de ruiseñores con un puñal, con besos y contigo. Quiero matar al único testigo para el asesinato de mis flores y convertir mi llanto y mis sudores en eterno montón de duro trigo... | |
|
Y tú amor mío...
| |
|
Carlos Barral Por Héctor Rosales | |
Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo las generosas ocasiones que la mar nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas, casi en el tacto, como yo, de la caricia intranquila entre dos maniobras, del temblor de tus pechos en la camisa... | |
|
Muchachas que algún día
| |
|
Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos y soñéis con un poeta: sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en vano... | |
|
Manifiesto (fragmento)
| |
|
Nicanor Parra Por Alberto Blanco | |
Señoras y señores ésta es nuestra última palabra nuestra primera y última palabra . Los poetas bajaron del Olimpo. Para nuestros mayores la poesía fue un objeto de lujo pero para nosotros es un artículo de primera necesidad: no podemos vivir sin poesía... | |
|
Homenaje a Juan Aguirre Ballesteros
| |
|
Carmen Berenguer Por Carmen Berenguer | |
Esto de saber de qué sitio. De no saber en qué cama. En qué sueño Transportado a qué lugar. Madre, como peregrina buscas tu imagen Recorriendo nuestros lugares habitados por ti Y no me encuentras más en aquel rincón Chupándome el pulgar. El pulgar somos todos los que yacemos... | |
|
El viejo payaso a su hijo (fragmento)
| |
|
Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Avanza ya, hijo mío, desde el vano donde los pliegues de la recia púrpura ocultan la impudicia de las máquinas tan útiles, es cierto , el abandono de los grandes telones que han colgado como pájaros muertos en el polvo; avanza... | |
|
Y ya casi amanece y estás despierta o durmiendo… (ZURITA Poema de amor)
| |
|
Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Y ya casi amanece y estás despierta o durmiendo, pero me llamas entre sueños pensando que quizás he salido. Esa vez ella me había sujetado de las mangas del abrigo reteniéndome y el mayor, tenía algo más de dos años, me tomaba de los pantalones y se reía... | |
