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25 poemas aleatorios en video | |
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Tú, desdoblada cinta al aire...
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Tú, desdoblada cinta al aire. Yo, la mitad de un ala apenas. De la amapola eres discípula. A mí me eligen los cardales. Un sol de agua te divierte. Yo al girasol le corro nubes. Le acortas vuelo a la calandria. Yo no le robo el aire a nadie. Te sobran siempre mariposas. Yo, a la lombriz le busco cielo... | |
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Milonga de Jacinto Chiclana
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Jorge Luis Borges Por Edmundo Rivero | |
Me acuerdo. Fue en Balvanera En una noche lejana Que alguien dejó caer el nombre De un tal Jacinto Chiclana. Algo se dijo también De una esquina y de un cuchillo; Los años nos dejan ver El entrevero y el brillo. Quién sabe por qué razón Me anda buscando ese nombre; Me gustaría saber Cómo habrá… | |
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Platero
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Juan Ramón Jiménez Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico... | |
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Qué doloroso es amar...
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Joaquín Dicenta Por Francisco Portillo | |
Qué doloroso es amar... y no poderlo decir! Si es doloroso saber, que va marchando la vida como una mujer querida, que jamás ha de volver. Si es doloroso ignorar, donde vamos a morir; ¡más doloroso es amar... y no poderlo decir! Triste es ver que la mirada, hacia el sol levanta el ciego... | |
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Postigo
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Llaman a la puerta Es de noche y están tumbando la puerta Todos duermen Duerme la oscuridad El viento inmensoinmensamente duerme su inmenso sueño Duerme la noche Duermen las estrellas Pero en mi casa llaman con una piedra enorme que golpea iracunda contra el portón... | |
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Del mito
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mi madre me contó que yo lloré en su vientre. A ella le dijeron: tendrá suerte. Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente. Me dijo: ¡vive, vive, vive! Era la muerte. | |
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Dios está podrido en dinero...
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
Dios está podrido en dinero, dice en voz baja un comerciante del pueblo. En sus eternos ratos libres, se entretiene devorando la imaginación de quienes no tienen para comer. ¿Quiere retratar al Todopoderoso? Meta su cámara en la boca de un pobre. | |
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Hay distintas formas de ver...
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Luis Raúl Calvo Por Luis Raúl Calvo | |
Hay distintas formas de ver pasar la vida, de contemplar lo bello o lo siniestro, que ha quedado perpetuado en algún sitio. Son esas marcas, espejos de otros tiempos que vuelven a la memoria y nos recuerdan que una ciudad también carga con una cruz en sus espaldas... | |
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Me tienes en tus manos...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mí mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo... | |
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Nunca puedo saber...
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Pedro Piccatto Por Juan María Fortunato | |
Nunca puedo saber cómo con la sonrisa de dos amaneceres crea una rosa mi jardín... | |
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La muerte llega
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
La muerte llega con su mano suave a cerrarle los ojos, a darle palmadas en la espalda al pobre para que se duerma. La muerte llega a aligerar cargas, a apresurar días,a terminar ciertos asuntos, a detener pasos. Llega la muerte y el cuerpo sonríe... | |
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Acción de gracias
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Carlos Germán Belli Por Carlos Germán Belli | |
No, no sé bien si me veré en los altos de una farmacia frente al Mar del Sur, en una noche de Setiembre tibio; en cambio amanecido a las orillas de una laguna en medio del desierto, exactamente nueve meses antes (que Huacachina así se llama el punto); no se cual será la visión postrera... | |
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Sorbos venecianos (selección)
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Juana Rosa Pita Por Lourdes Pita | |
No hay ruido alguno: cada noche se escucha la sonata para voz, agua y remo. Juega a los escondidos la música, fugándose por calles, ríos y placitas. El cielo es imposible de resistir cuando nos llama asomándose al agua. Quizás en el futuro alguien se apiade del planeta... | |
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Llorar a lágrima viva
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Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos... | |
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Era un día de visitas...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
Era un día de visitas. La niña trajo en la cabeza un moño de organdí blanco, que al caer de la tarde se fue poniendo celeste, para recuperar en la noche su deslumbrante blancura. La niña no decía nada; estaba fija; sólo si y no , de vez en cuando; las tazas y las copas también estaban tiesas... | |
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Mi perro ha muerto
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Mi perro ha muerto en el jardín y por su lengua se desombra a otro amanecer. Cuando se muere un perro el silencio es humo de un tren de aullidos que descarrilan en la tierra y lo que sigue es frío para temblar con él desocupado de piel, descobijado de casa. Oigo a los muertos crecer... | |
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Niño mío - de la gran Ocultadora
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Son las seis de la mañana y los guajolotes cantan. Calor de humana ternura. Soledad acompañada. Jamás en toda la vida olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra. En esta pequeña tierra dónde pondré la mirada? ¡Tan inmensa, tan profunda!... | |
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Recito entonces…
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Recito entonces mi poema militante a toda voz, gritando, mientras el demolido viento de las banderas se agiganta y los cientos de miles de rostros se funden en silencio, escuchando. Pienso que tal vez tú estás entre la multitud escuchando y en verdad llegué a creer que estabas... | |
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No he probado ningún vino...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
No he probado ningún vino superior a mi sangre... | |
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Paisaje
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Bernardo Ortiz de Montellano Por Jaime Sabines | |
Suspira el tiempo goloso en el seno de la tarde, que arrastra fino rebozo por los campos que Dios guarde. Los magueyales matizan con verdes moños la tierra y, a lo lejos, se precisan los contornos de la sierra. La sierra que abre los brazos protegiendo la campiña... | |
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Me encanta Dios
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos... | |
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Atraían verdades... (fragmento)
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Pedro Piccatto Por Gustavo Wojciechowski | |
Atraían verdades mis ojos si miraban. Cuánta humildad y orgullo desde mi intimidad subía a ellos con intención de cielo. En ellos, azul de soledad, se movían heridas que el hombre no conoce todavía. Heridas comparables a las que sufre Dios cuando crea el dolor de un inocente. Umbral de la belleza... | |
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A Pedro Piccatto
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Liber Falco Por Washington Benavides | |
Te veo un ángel, de hueso, piel y carne florecido, ojos de lince y aldabón de sienes golpeando en las puertas del olvido. Y más lejos te veo, en una tarde azul y proletaria, de blusa azul con tus ojos ya claramente azules, hablando con muchachas de blusa azul, y azul de fondo el cielo... | |
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Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste...
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Marosa Di Giorgio Por Nidia di Giorgio | |
Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste, las habas de moño blanco, los nardos, de rosada lengua, las estrellas que acompasaron tu paso cuando arabas por las noches. Tú, el arado, los bueyes, siempre llevaban pájaros en la espalda y en la frente... | |
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Credo
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Nuria Parés Por Nuria Parés | |
Creo en el hombre, el creador del mito y de los sueños. Creo en el hombre aquí y aquí plantado, jineteando su porción de tiempo, encerrado en su círculo de angustia, clavado en el madero del deseo. Creo en el hombre sin antes ni después, en el ahora, sin limbos, sin la gloria y sin infierno... | |
