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25 poemas aleatorios en video | |
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Una ascensión en La Habana
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo... | |
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A Pedro Piccatto
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Liber Falco Por Washington Benavides | |
Te veo un ángel, de hueso, piel y carne florecido, ojos de lince y aldabón de sienes golpeando en las puertas del olvido. Y más lejos te veo, en una tarde azul y proletaria, de blusa azul con tus ojos ya claramente azules, hablando con muchachas de blusa azul, y azul de fondo el cielo... | |
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Vivo en un país grande
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Vivo en un país grande que no conozco porque va de mar a mar, desde lo cálido hasta las nieves del polo donde pocos habitan. Este país apenas me conoce. Soy un número con una dirección y una fecha de nacimiento que paga impuestos y consume los objetos de la felicidad... | |
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Los amorosos
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan... | |
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La luna, tu silueta
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Como todas las cartas, ésta llegará tarde. Pero es que esperaba decir el último adiós y ya sabes los adioses te martillan los sentidos, son como la espuma del río que se queda en la ensenada girando hasta marearse hasta que se va con la corriente... | |
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La vida callada...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
La vida callada... dadora de mundos... Venados heridos. Ropas de tehuana. Rayos, penas, soles, ritmos escondidos. La niña Mariana , frutos ya muy vivos, la muerte se aleja , líneas, formas, nidos, las manos construyen, los ojos abiertos, los Diegos sentidos... | |
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Mi casa y mi corazón
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Marcos Ana Por Marcos Ana | |
sueño de libertad) Si salgo un día a la vida mi casa no tendrá llaves: siempre abierta, como el mar, el sol y el aire. Que entren la noche y el día, y la lluvia azul, la tarde, el rojo pan de la aurora; La luna, mi dulce amante. Que la amistad no detenga sus pasos en mis umbrales... | |
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Paisaje
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Bernardo Ortiz de Montellano Por Jaime Sabines | |
Suspira el tiempo goloso en el seno de la tarde, que arrastra fino rebozo por los campos que Dios guarde. Los magueyales matizan con verdes moños la tierra y, a lo lejos, se precisan los contornos de la sierra. La sierra que abre los brazos protegiendo la campiña... | |
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Serpentina
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Delmira Agustini Por Cecilia Salerno | |
En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente! Gliso y ondulo como una corriente; Dos píldoras de insomnio y de hipnotismo Son mis ojos; la punta del encanto Es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto! Soy un pomo de abismo. Mi cuerpo es una cinta de delicia, Glisa y ondula como una caricia... | |
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El limón
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Amanda Berenguer Por Amanda Berenguer | |
Una docena de tigres caben en un limón. Se pueden domar los tigres: en el limón sólo cabe recordar el azahar... | |
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Romance sonámbulo
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde... | |
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En una cama
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
En una cama, en otra, en otra, en otra, en una, en dos, en tres, en cien, en mil, la angustial seda sexual araña lo azul de su equilibrio, la noche del sexo... | |
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El poeta pide a su amor que le escriba
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal, la piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte... | |
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Abril
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Enrique Estrázulas Por Enrique Estrázulas | |
Repecho donde crujen las ausencias y tañe el mar un húmedo latido donde nos vamos yendo otoño a otoño como un leño de a poco como un silbo. Mes del repaso de los versos rotos rastro de los amores que no han sido (ya para todos son las nueve y media para todos llovizna) Es hora de callar... | |
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Oídos con el alma... (fragmento final)
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Oídos con el alma, pasos mentales más que sombras, sombras del pensamiento más que pasos, por el camino de ecos que la memoria inventa y borra: sin caminar caminan sobre este ahora, puente tendido entre una letra y otra. Como llovizna sobre brasas dentro de mí los pasos pasan hacia… | |
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La muerte llega
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
La muerte llega con su mano suave a cerrarle los ojos, a darle palmadas en la espalda al pobre para que se duerma. La muerte llega a aligerar cargas, a apresurar días,a terminar ciertos asuntos, a detener pasos. Llega la muerte y el cuerpo sonríe... | |
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Where is my man?
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Ana Rossetti Por Carmen Feito Maeso | |
Nunca te tengo tanto como cuando te busco sabiendo de antemano que no puedo encontrarte. Sólo entonces consiento estar enamorada. Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla de coches o tiovivos, cafés abarrotados, lunas de escaparates... | |
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En este pueblo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
En este pueblo, Tarumba, miro a todas las gentes todos los días. Somos una familia de grillos. Me canso. Todo lo sé, lo adivino, lo siento. Conozco los matrimonios, los adulterios, las muertes. Sé cuándo el poeta grillo quiere cantar, cuándo bajan los zopilotes al mercado... | |
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En el mar de la mujer...
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Antonio Machado Por Ariadna Gil | |
En el mar de la mujer pocos naufragan de noche; muchos al amanecer... | |
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Ya volvieron...
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Nuria del Saz Por Nuria del Saz | |
Ya volvieron. La melancólica quietud de unas cuartillas blancas, hadas encantando paisajes, montañas, estrellas, mar y noches; siendo silencios eternos... hablan. Mas sus hechizos rutilantes, como efluvios de felicidad, convierten la imaginación en magia. Sólo mar, ¿pues qué es el cielo?... | |
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El faraón es el pecado
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Armando Uribe Arce Por Armando Uribe Arce | |
El faraón es el pecado. Arráncate del faraón. Rojo el mar los pescados negros son. —¡No eres Moisés! Soy la hez de la hez. Me haces falta... | |
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La muerte está sentada a los pies de mi cama
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Oscar Hahn Por Oscar Hahn | |
Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo y frazadas dispuestas a levantar el vuelo. La muerte dice ahora que me va a hacer la cama. Le suplico que no, que la deje deshecha. Ella insiste y replica que esta noche es la fecha. Se acomoda y agrega que esta noche me ama... | |
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Madres de la Plaza de Mayo
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Antonio Gala Por Antonio Gala | |
Entre el recuerdo de los caídos, de todas. Cualquiera que fuesen su origen y sus creencias, su edad y sus trincheras. Entre el recuerdo de vuestros caídos, y la esperanza de lo que jamás podrá caer, se alza el futuro en vuestras manos. El grano muere pero la espiga se levanta... | |
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Me dueles
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobrevive, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio... | |
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Palabras para Julia
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José Agustín Goytisolo Por Paco Ibáñez y Cecilia Rossetto | |
Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido... | |
