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25 poemas aleatorios en video | |
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Te ayudaré a venir...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes... | |
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Hoja de aire
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Hermana del aire vives del aire y al aire danzas prendida de un hilo, avanzas en tu cielo, loca por el sol y el viento que juega a tu alrededor. Al aire pides la fuerza para el cuerpo. No tienes pies que te fijen al suelo, no tienes zapatos ni piernas que te esclavicen... | |
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La muerte llega
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
La muerte llega con su mano suave a cerrarle los ojos, a darle palmadas en la espalda al pobre para que se duerma. La muerte llega a aligerar cargas, a apresurar días,a terminar ciertos asuntos, a detener pasos. Llega la muerte y el cuerpo sonríe... | |
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Cifrado en octubre
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Y no te atormentes pensando que la cosa pudo haber sido de otro modo, que un hombre como Miguel, y ya sabes a cuál Miguel me refiero, a qué Miguel único, la mañana del Sábado cinco de Octubre, a qué Miguel tan terrestre a los treinta de ser y combatir, a qué valiente... | |
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Jorge Luis Borges mira jugar al ajedrez en una calle de barrio
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
El caballo salta del tablero y pierde por una cabeza en el bar vecino donde los peones pierden la cabeza en alcohol estridente. La Dama del barrio gira en esa música ebria Bajo la falda sus piernas se deslizan con movimiento oblicuo de inversos alfiles El poeta mira al jugador y éste a la pieza absorto... | |
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Las líneas paralelas del metro
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Las vías del metro, vidas paralelas corren juntas pero no se tocan, cambia la escenografía más no cambia la trama, cambian los actores más no cambia el autor. El metro se balancea suavemente como un vaso de lágrimas que amenaza con desbordarse... | |
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Comentario VI
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
esta secreta unión que pasa en un punto muy interior del alma/ que debe ser donde estás vos/y donde tales son el deleite y la gloria y demás criaturas que pasan/conunidas como aguas de cielo que van a río entrando a mar/o manos que por lados contrarios se hacen una... | |
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Fotografiar la claridad...
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
Fotografiar la claridad, ya con el viento ido. ¿A dónde va el viento cuando no lo escuchamos? ¿En cuál basurero se refugia arremolinado? ¿Quién sopla en las arterias de sus tolvaneras para dotar de empuje sus respiros? Fotografiar la oscuridad dentro de un ataúd... | |
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Sólo en sueños...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada... | |
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El tigre
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Hay un tigre en la casa que desgarra por dentro al que lo mira. Y sólo tiene zarpas para el que lo espía, y sólo puede herir por dentro, y es enorme: más largo y más pesado que otros gatos gordos y carniceros pestíferos de su especie, y pierde la cabeza con facilidad, huele la sangre... | |
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Paisaje con pescadores
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Eduardo Mileo Por Julieta Díaz | |
Mediodía de lunes. En la costanera los pescadores disfrutan del sosiego. Soleado como Dios el día los arrulla. Les da la bienvenida. Nada desafina pues nadie canta. Los diamantes del sol caídos en el agua reflejan el deseo del sin trabajo... | |
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Otra carta
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente... | |
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Panorama de Teotihuacan
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Saúl Ibargoyen Por Saúl Ibargoyen | |
Teotihuacan: en tus nubosos lugares sin sombra el pie vamos poniendo sobre cada figura de otros pies transfigurados. Borrosos de luz seca y quemante ruedan los rodillos que portaron pesados colores apretados átomos de sol ilevantable... | |
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Quisiera estar solo en el sur
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Luis Cernuda Por Cristina Hoyos | |
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores o huyendo en un galope de caballos furiosos. El sur es un desierto que llora mientras canta, y esa voz no se extingue como pájaro muerto... | |
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Para cuando el jacinto...
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Pedro Piccatto Por Héctor Rosales | |
Para cuando el jacinto encienda el aire y la sangre desdeñe su hora mala, el agua fácil de estas evidencias: El agua fácil de estas evidencias para cuando no creas... | |
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Pequeño vals vienés
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Federico García Lorca Por Ana Belén | |
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada... | |
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A puerta cerrada
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
En la cocina hay platos y colillas y un desorden de bosque abandonado apenas por un viento visitado y con señas de huellas amarillas, me falta una pared o sobran sillas y el teléfono suena equivocado porque la noche es otra, otro recado, otro el abrigo y otras las polillas... | |
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Diálogo entre Babieca y Rocinante
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Miguel de Cervantes Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Cómo estáis, Rocinante, tan delgado? Porque nunca se come, y se trabaja. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja? No me deja mi amo ni un bocado. Andá, señor, que estáis muy mal criado, pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. Asno se es de la cuna a la mortaja. ¿Queréislo ver? Miraldo enamorado... | |
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Llagas de amor
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Esta luz, este fuego que devora. Este paisaje gris que me rodea. Este dolor por una sola idea. Esta angustia de cielo, mundo y hora. Este llanto de sangre que decora lira sin pulso ya, lúbrica tea. Este peso del mar que me golpea. Este alacrán que por mi pecho mora... | |
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Cantemos, cantemos...
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Juan L. Ortiz Por Cristina Banegas | |
Sobre el vapor de sangre, sutil, sutilísimo, cantemos. Cantemos y esperemos. Sobre el azoramiento pálido, casi fúnebre, de las orillas de los arroyos, que se han quedado sin montes, cantemos. Sobre la muerte que han embebido estas colinas... | |
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Historia del asedio
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André Cruchaga Por André Cruchaga | |
Hay jardines que mis ojos no ven. Ningún pie cabe en el lugar Donde guardo las colillas que las manos tiran a cucharadas. Ningún día me habla con sombreros impermeables, con tazas De café o con el corazón abierto de los niños. En la pizarra Del grito hay furias, y hasta rostros de infatigable ceniza... | |
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Canto al más puro mar
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Alvaro Figueredo Por Horacio Cavallo | |
Oh, rojo mar en ristre ¡qué aguas altas y fuertes te arrancas desde el seno trágico y desvelado para volcar tus pulsos sobre estas arduas muertes y estas ciudades negras! Y sobre el oxidado diente de las estrellas, y sobre las llanuras donde la sangre llora ¡Oh joven mar airado... | |
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Muerta la mariposa...
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Pedro Piccatto Por Mario García | |
Muerta la mariposa. Crucificada sobre la cruz de un vuelo. Ahora tiene su cielo entre las hojas de un libro. De un libro que no habla de mariposas ni de muertes. II de Azul en sombra | |
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Otras bestias
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodía furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que las piensa, caza... | |
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Triste eres menos triste....
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Triste eres menos triste. Quédate triste... | |
