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25 poemas aleatorios en video | |
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Al perderte yo a ti...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras... | |
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Una mano dice adiós
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Una mano inclinada levemente al vacío compuesta de breves huesos suicidas el instante mismo anticipándose al caer en un gesto de vaciarse. Un vacío con la forma de una mano levemente ordenada depuesta por suicidas instantes disipándose que caen... | |
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André Breton cumple cien años y está bien
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Esa vez que murió Breton nos juntamos todos a bailar. ¡Por Nadja! decíamos tirando al aire las copas contra las estrellas, y él miraba la farsa y daba cuerda a su reloj de polvo:Es que no hay Eternidad, muchachos, es que no hay Eternidad... | |
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Poned atención...
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Antonio Machado Por Darío Grandinetti | |
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón... | |
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Gacela del amor imprevisto
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Nadie comprendía el perfume de la oscura magnolia de tu vientre. Nadie sabía que martirizabas un colibrí de amor entre los dientes. Mil caballitos persas se dormían en la plaza con luna de tu frente, mientras que yo enlazaba cuatro noches tu cintura, enemiga de la nieve... | |
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Ánima
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José Kozer Por José Kozer | |
Mi hogar es este espacio que media entre la coronilla y los pies(es) el hogar la mano (diestra) de Guadalupe (abierta) ante mi atónitamirada el brazo (siniestro) extendidoa todo lo largo de su efímera corpulencia(vegetativa) (ganga) (veta) el cardenillo cayendo de sus ojos... | |
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Entigrecido vuelvo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Entigrecido vuelvo a las cantinas el medio día justo hace de fuego el mundo, la tierra en esta jungla, tan lejana del mar , sediento de cerveza muy fría y sólo como el tigre en esas horas con un cuaderno, un lápiz en la mano. La cantina es neutral, hay tregua en ella de razas y fortunas y de ideologías... | |
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Testamento 1 (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Dejo a los sindicatos del cobre, del carbón y del salitre mi casa junto al mar de Isla Negra. Quiero que allí reposen los maltratados hijos de mi patria, saqueada por hachas y traidores, desbaratada en su sagrada sangre, consumida en volcánicos harapos... | |
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Madre, esta tarde no me importa...
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Pedro Piccatto Por Mercedes Ramírez | |
Madre, esta tarde no me importa esa mano que le roba colores a la rosa y en la lenta soledad de la piedra los va poniendopara que ésta sueñe. Hoy, no me importa esa mano. Vivo y retengo solo tu rara calidadrosada queja muda... | |
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La jurado
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Dolorosas mudanzas de entrecasa han convertido el cuarto de la difunta en este desordenado escritorio donde leo poemas de cien jóvenes y con ignorancia califico. En la pared queda una suave mancha de grasa donde la difunta apoyaba su coronilla de madre. Desde allí viene a leer conmigo... | |
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Pleamar
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Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Nada ansío de nada, mientras dura el instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada... | |
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Palabras para Julia
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José Agustín Goytisolo Por Paco Ibáñez y Cecilia Rossetto | |
Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido... | |
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Bellísima
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Oigame usted, bellísima, no soporto su amor. Míreme, observe de qué modo su amor daña y destruye. Si fuera usted un poco menos bella, si tuviera un defecto en algún sitio, un dedo mutilado y evidente, alguna cosa ríspida en la voz, una pequeña cicatriz junto a esos labios de fruta en movimiento... | |
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Versos varios
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil y Darío Grandinetti | |
la noche bebió vino y bailó desnuda entre los huesos de la niebla. Los muertos no emiten señales de ninguna suerte. Mala suerte y paciencia, puesto que la vida es un lapso de aprendizaje musical del silencio. Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas triste... | |
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Rosa blanca
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Carolina Coronado Por Carmen Feito Maeso | |
La luz del día se apaga; rosa blanca, sola y muda, entre los álamos vaga de la arboleda desnuda. Y se desliza tan leve que el pájaro, adormecido, toma su andar por ruido de hoja que la brisa mueve. Ni para ver en su ocaso al sol hermoso un instante ha detenido su paso indiferente y errante... | |
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Viniste del humo
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Carmen Feito Maeso Por Carmen Feito Maeso | |
Llegaste del otro lado del aire. Apretaste el corazón cálido y bueno de un ave libre, blanca y humilde. Apareciste en las ventanas de las ilusiones, pequeñas, tristes y dolientes, irasciblemente grande, irasciblemente prepotente e inexpugnable... | |
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Mis muertos siguen sufriendo...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Mis muertos siguen sufriendo el dolor de la vida en mí... | |
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Sobre el promontorio, la casa era un cascarón... (fragmento)
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio | |
Sobre el promontorio, la casa era un cascarón macabro. Tuve miedo. La fiebre me hacía delirar un poco. Me asomé a la ventana. La medianoche tenía luna. Una alta luna, entera y sombría. Los magnolios se ilusionaban y querían estallar sus pimpollos como balas blancas... | |
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Doña Luz (IV)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Creo que estuvo en la tierra algunos años. Creo que yo también estuve en la tierra. ¿Cuál es esa frontera?, ¿qué es lo que ahora nos separa?, ¿nos separa realmente? A veces creo escucharla: tú eres el fantasma, tú la sombra. Sueña que vives, hijo, porque es hermoso el sueño de la vida... | |
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Una ascensión en La Habana
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo... | |
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Bajo mis manos crece
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso, infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche. Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti, redondos y cayendo... | |
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Recito entonces…
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Recito entonces mi poema militante a toda voz, gritando, mientras el demolido viento de las banderas se agiganta y los cientos de miles de rostros se funden en silencio, escuchando. Pienso que tal vez tú estás entre la multitud escuchando y en verdad llegué a creer que estabas... | |
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Los demás compañeros de la celda están dormidos
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Ariel Dorfman Por Ariel Dorfman | |
Tú entras a la única habitaciónde la casa y no pones la luz para no despertara los niños. Te sacas la ropa en la oscuridad y extiendes la mano bajo la frazada hasta sentir el cuerpo tibio y dormido de la más pequeña, la que no conozco, la que nació después... | |
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Qué se ama cuando se ama
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Qué se ama cuando se ama? ¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes, o este sol colorado que es mi sangre furiosa... | |
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No deseo otro prestigio…
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
No deseo otro prestigio que aquel que me da el amarte, hijo de mi pueblo que tienes un nombre (te pongo los nombres que yo quiero en esta noche) y si no sabes nada de poesía mucho mejor. Yo que no soy ni Neruda, ni Huidobro y que aspiro sin embargo al honor... | |
