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25 poemas aleatorios en video | |
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Mira hacia arriba el hombre...
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Pedro Piccatto Por Susana Aliano Casales | |
Mira hacia arriba el hombre cuando sueña y cuando sueña, vuela. El hombre es casi pájaro. Diríamos mejor: ¡se siente pájaro! Y múltiple de alas y de sueños, sube... ¡gigante dulce! El pájaro también si vuela es porque sueña. Y la pasión del pájaro y del hombre es soñar es volar... | |
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Nunca puedo saber...
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Pedro Piccatto Por Juan María Fortunato | |
Nunca puedo saber cómo con la sonrisa de dos amaneceres crea una rosa mi jardín... | |
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Guárdame en ti
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Amor mío: guárdame entonces en ti en los torrentes más secretos que tus ríos levantan y cuando ya de nosotros sólo que de algo como una orilla tenme también en ti guárdame en ti como la interrogación de las aguas que se marchan... | |
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Calle Rondeau (Segunda parte)
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Calle Rondeau (Segunda parte) Yo sabía que alguien me acechaba, alguien me observa frente al mar porque soy y seré sin para qué, soy más allá de la gracia de un Dios y de las obras, como los corales que no existen en la bahía de Montevideo, o como yo mismo que tampoco existo... | |
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En este pueblo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
En este pueblo, Tarumba, miro a todas las gentes todos los días. Somos una familia de grillos. Me canso. Todo lo sé, lo adivino, lo siento. Conozco los matrimonios, los adulterios, las muertes. Sé cuándo el poeta grillo quiere cantar, cuándo bajan los zopilotes al mercado... | |
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Para hacer el amor
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Antonio Cisneros Por Antonio Cisneros | |
Para hacer el amor debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra para hacer el amor. Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos pero la arena gruesa es mejor todavía... | |
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Todo lo infiel...
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Pedro Piccatto Por Mercedes Ramírez | |
Todo lo infiel se vuelve fiel apenas desciende hacia la manoel corazón... | |
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Los amigos
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Enrique Estrázulas Por Enrique Estrázulas | |
Cuando golpeó su voz la medianoche debajo de la luna, hubo un perro en el sur y un pito alerta del velador atravesando el viento. Los libros y el tabaco palpitaron en el sopor del cuarto, hubo un latido nocheriego en las copas y el invierno colgado de un farol se balanceaba en cada esquina... | |
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Nombra el poeta...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de mí?... | |
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Como me hice...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago... | |
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Cuento de dos jardines (fragmentos)
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Octavio Paz Por Octavio Paz | |
Una casa, un jardín, no son lugares: giran, van y vienen. Sus apariciones abren en el espacio otro espacio, otro tiempo en el tiempo. Sus eclipses no son abdicaciones: nos quemaría la vivacidad de uno de esos instantes si durase otro instante. Estamos condenados a matar al tiempo: así morimos… | |
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Carta al joven poeta para que no envejezca nunca
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Repita usted siete veces: no hay rata curativa y sanará, repita, repita, hasta que las palomas salgan volando del pantano y aparezca Lautréamont como por encanto riendo sin paraguas ni mesa de disección, ¡pamplina el azar!, el juego es otro y no se sabe cuál, no hay belleza convulsiva... | |
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Escena final
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Blanca Varela Por Blanca Varela | |
He dejado la puerta entreabierta soy un animal que no se resigna a morir la eternidad es la oscura bisagra que cede un pequeño ruido en la noche de la carne soy la isla que avanza sostenida por la muerte o una ciudad ferozmente cercada por la vida o tal vez no soy nada sólo el insomnio... | |
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Versos nacidos del fuego del amor de Dios que en si tenía
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Santa Teresa de Jesús Por Carmen Feito Maeso | |
Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. Aquesta divina unión, del amor con que yo vivo, hace a Dios ser mi cautivo, y libre mi corazón; mas causa en mi tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero... | |
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Y tú amor mío...
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Carlos Barral Por Héctor Rosales | |
Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo las generosas ocasiones que la mar nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas, casi en el tacto, como yo, de la caricia intranquila entre dos maniobras, del temblor de tus pechos en la camisa... | |
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Adolescente que despierta
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Rodolfo Hinostroza Por Rodolfo Hinostroza | |
Una deliberación del ala y la tormenta es lo que cae cuando la agria balandronada de los sueños se pega al paladar y el muchacho despierta en la mañana penetrando el espejo con un grito. La estridencia que acecha en la materia de los violoncellos... | |
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Pero ya basta...
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Pero ya basta He aquí al dinamitero Este es el sobrestante Este es el tractorista que despeñó su máquina junto a un alud de rocas más grandes que el tractor Partiremos ese cerro cabrones! Que caigan esos árboles esas rocas esa peña mayor Que se abra el cerro!... | |
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Canción Onírica
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Nuria del Saz Por Nuria del Saz | |
Hay un paisaje de nubes y agua. Hay alas blancas que se agitan Pesadamente, con lentitud. Alas que atraviesan la niebla blanca Tras la que asoma un sol pálido, Sol leve Un sol que se contempla Sin que te lloren los ojos. El agua se mece tranquila Dibujando estelas, ondas mansas, serenas... | |
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Mi tribu
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? me pregunto ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a una tribu cuyos ancestros vienen del futuro… | |
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El sur salió a cantar
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Jorge Boccanera Por Jorge Boccanera | |
El sur salió a cantar su sangre en una hoguera y todas las guitarras sueñan con ese amante que le pone milongas como besos violentos. El sur nos cuesta tanto madre, se arrastra por el mapa con su música oscura, roba caballos para su paisaje... | |
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Poema para una amiga muerta
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Tu muerte en flor, angustia recordada, hoy viene a mí, de qué secreto es escultura y ritmo, apéndice y semblante cuando era de aquí abajo un apagado lila coro de nomeolvides te rodeaba de qué pestaña joyas pupilas o matices era tu resplandor... | |
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Domingo por la tarde
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Domingo por la tarde, ya es la hora de contemplar la ausencia de mi rostro siete días postergado. Nadie impedirá un domingo por la tarde que desarme lentamente mi mentón si la mueca de angustia ha sido en el silencio que abandona el secreto de los huesos y sólo fue sudor mi antiguo desaliento.... | |
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Trilce (Poema III)
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César Vallejo Por Eliseo Diego | |
Las personas mayores ¿a qué hora volverán? Da las seis el ciego Santiago, y ya está muy oscuro. Madre dijo que no demoraría. Aguedita, Nativa, Miguel, cuidado con ir por ahí, por donde acaban de pasar gangueando sus memorias... | |
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Bueno... ahí terminó lo que te traía... (fragmento) y Disposiciones (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Bueno... ahí terminó lo que te traía: mi poesía, para ti, para este día, para esta tarde, para esta noche y te la dejo para mañana. No sé si te dejará pensativa ésta poesía que anda por todas partes: Saca tierra, lluvia, frutos y tierra, lluvia, frutos, luchas, esperanzas.... | |
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Sobre el promontorio, la casa era un cascarón... (fragmento)
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio | |
Sobre el promontorio, la casa era un cascarón macabro. Tuve miedo. La fiebre me hacía delirar un poco. Me asomé a la ventana. La medianoche tenía luna. Una alta luna, entera y sombría. Los magnolios se ilusionaban y querían estallar sus pimpollos como balas blancas... | |
