|
25 poemas aleatorios en video | |
|
Hora de sal
| |
|
Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Esta es la hora amarilla de los lobos. Esta es la hora de los huesos incendiados como columnas huecas al pie de su derrumbe. (Hay dos mil pistas de sabuesos hasta las uñas profanadas de todas las estatuas) Esta es la hora compuesta en que el actor sudado grita su penúltimo monólogo... | |
|
Ayer te vi en la calle...
| |
|
Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Ayer te vi en la calle, Myriam, y te vi tan bella, Myriam, que (¡Cómo te explico qué bella te vi!) Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni imaginar que puedas ser tan bella para mí. Y tan bella te vi que me parece que ninguna mujer es más bella que tú... | |
|
Soñaba un alma de piedra...
| |
|
Antonio Machado Por Darío Grandinetti | |
Soñaba un alma de piedra que el amor era un cuchillo que se iba afilando en ella... | |
|
Tú, desdoblada cinta al aire...
| |
|
Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Tú, desdoblada cinta al aire. Yo, la mitad de un ala apenas. De la amapola eres discípula. A mí me eligen los cardales. Un sol de agua te divierte. Yo al girasol le corro nubes. Le acortas vuelo a la calandria. Yo no le robo el aire a nadie. Te sobran siempre mariposas. Yo, a la lombriz le busco cielo... | |
|
La materia que insiste persiste en el vacío
| |
|
Pedro Gandía Por Pedro Gandía | |
Adolescente virgen ofrenda su desnudo Al sueño y la pasión de sus idólatras, Y blancos astros signan el corazón del Cosmos Como esperma de un dios que enciende la ceniza. Príncipe-Mago alígero, de sombra refulgente, Lo conforma con ruinas de espejos abisales... | |
|
Esta será mi venganza
| |
|
Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas... | |
|
Pero ya basta...
| |
|
Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Pero ya basta He aquí al dinamitero Este es el sobrestante Este es el tractorista que despeñó su máquina junto a un alud de rocas más grandes que el tractor Partiremos ese cerro cabrones! Que caigan esos árboles esas rocas esa peña mayor Que se abra el cerro!... | |
|
Belleza
| |
|
Saúl Ibargoyen Por Nuria del Saz | |
Eres como el amor: naces de la destrucción que tu ausencia ha provocado. Mencioné tu nombre muchas veces, y muchas veces hablé de ti largamente con los pájaros. Siempre anduve cerca de aquellos caminos por donde iba tu voz, sin encontrarte... | |
|
Vengo de morirme...
| |
|
Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy... | |
|
Mariposa
| |
|
Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Maripósate en míaveflor marirrosa aveniña avemaría.brisaque pasade prisa y no pesani pisa ni rozael pétalo donde se posa... | |
|
Pero ¿Por qué habla tan alto el español?
| |
|
León Felipe Por Héctor Alterio | |
Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica. Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre... | |
|
El faraón es el pecado
| |
|
Armando Uribe Arce Por Armando Uribe Arce | |
El faraón es el pecado. Arráncate del faraón. Rojo el mar los pescados negros son. —¡No eres Moisés! Soy la hez de la hez. Me haces falta... | |
|
Roque
| |
|
Mario Noel Rodríguez Por Jazmine Campos | |
Comandante del volver grande al pasado de pies en la nube más inconforme las casas siguen restregadas en lo sucio en lo triste ahora vengo a vos en este lecho de rosas a entregarte la espada incendiada de caminos en ella va escrito el oficio de agarrar sombras al vuelo... | |
|
Otro aparte
| |
|
Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
En mí, por otra parte, calmo dormitorio, necia, entre paréntesis, como si no entendiera que esto se acabó: Atrás de las ventanas, aúlla la Patria, la escucho hasta aquí, donde llegué, aunque no fuera huyendo de su dolor. Patria es una loba herida. Es la leona privada de su cachorro..- | |
|
Sólo en sueños...
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada... | |
|
Te doy, Claudia...
| |
|
Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica. Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias... | |
|
Buenos días... ¿Puedo pasar?...
| |
|
Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Buenos días... ¿Puedo pasar? Me llamo Pablo Neruda, soy poeta. Vengo llegando ahora del norte, del sur, del centro, del mar, de una mina que visité en Copiapó. Vengo llegando de mi casa de Isla Negra y te pido permiso para entrar en tu casa, para leerte mis versos... | |
|
Canto a la derrota de Arturo Godoy
| |
|
Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
La noche en que peleó Arturo Godoy ¿te acuerdas? Izquierda Godoy-derecha de Joe con la oreja pegada al receptor: izquierda-derecha ¡pégale carajo! las cuatro radios del pueblo amanecieron encendidas esa noche. Golpe al mentón ¡eso es! nunca se ha arriado la bandera (agáchate Godoy)… | |
|
Hoy es siempre todavía
| |
|
Antonio Machado Por Miguel Dedovich | |
Hoy es siempre todavía... | |
|
Los amorosos
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan... | |
|
La muerte llega
| |
|
Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
La muerte llega con su mano suave a cerrarle los ojos, a darle palmadas en la espalda al pobre para que se duerma. La muerte llega a aligerar cargas, a apresurar días,a terminar ciertos asuntos, a detener pasos. Llega la muerte y el cuerpo sonríe... | |
|
El otro Narciso
| |
|
Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Creíste hallarte en un espejo hundido por allí estaba a oscuras un dorad azogue de un cristal frío buscado sin cuerpo en otro cuerpo repetido. Si al alejarte siempre le has quitado el otro yo de ti al desconocido por regresar serás el despedido doble de él que nunca has apartado... | |
|
Espero curarme de tí
| |
|
Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante... | |
|
Interior de casa
| |
|
Fina García Marruz Por Fina García Marruz | |
Éste es un pueblo pulcro, artístico. Jamás pintan un árbol en la lejanía como una mancha de verdor. Nunca está lejos para su corazón un árbol verde. Y así, le pintan cada hoja como si estuviera cerca de sus ojos, pues una madre, aunque esté lejos, no olvida ninguno de los gestos del hijo... | |
|
Rosa blanca
| |
|
Carolina Coronado Por Carmen Feito Maeso | |
La luz del día se apaga; rosa blanca, sola y muda, entre los álamos vaga de la arboleda desnuda. Y se desliza tan leve que el pájaro, adormecido, toma su andar por ruido de hoja que la brisa mueve. Ni para ver en su ocaso al sol hermoso un instante ha detenido su paso indiferente y errante... | |
