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25 poemas aleatorios en video | |
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Divagaciones (fragmento)
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Armando Uribe Arce Por Armando Uribe Arce | |
La muerte despiadada no hace excepciones: uno por uno nos recoge del suelo en que vagamos como hormigones negros -cuando menos pensamos pero en nada pensamos- cuando nos llega el turno despiadada nos coge con sus pinzas de fierro nos traslada al lugar de nuestro entierro... | |
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Romance sonámbulo
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Federico García Lorca Por Cecilia Salerno | |
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde... | |
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Doña Luz (IV)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Creo que estuvo en la tierra algunos años. Creo que yo también estuve en la tierra. ¿Cuál es esa frontera?, ¿qué es lo que ahora nos separa?, ¿nos separa realmente? A veces creo escucharla: tú eres el fantasma, tú la sombra. Sueña que vives, hijo, porque es hermoso el sueño de la vida... | |
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Las maravillas y miserias del amor
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Las maravillas y miserias del amor. Sus oscuros fulgores, sus catástrofes. Caminar por el filo de la pérdida. Dar lo que no se tiene. Recibir lo que no se da. El amor a la poesía, a la madre, a la mujer, a los hijos, a los compañeros que cayeron por una esperanza... | |
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Ruiseñores de nuevo
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
en el gran cielo de la poesía/mejor dicho/ en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos/astrosdioses/mortales está cantando el ruiseñor de keats/siempre/ pasa rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva desan juan/ a la teresa se le dobla el dolor... | |
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Pleamar
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Oliverio Girondo Por Darío Grandinetti | |
Nada ansío de nada, mientras dura el instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada... | |
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La primavera, dices...
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Pablo Armando Fernández Por Pablo Armando Fernández | |
La primavera, dices, y escojo madreselvas, geranios y begonias. A casa vuelves con los pies mojados, la falda llena de guisazos ásperos. Begonias sin olor en los cabellos y entre las manos, romerillo y malvas. Dices, el aire, y cierro las ventanas... | |
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El corazón encendido
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Carmen Feito Maeso Por Carmen Feito Maeso | |
Vamos a hablar ¿Dime?, el corazón ¿Esta viviendo?¿ o no? no se, el alma junto con el reloj, los ojos de los números del reloj. Están ciegos. Y ahora la música no tiene sonido, la luz de la habitación no brilla. ¿Dime ahora que te está pasando?... | |
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Testamento (se incluye parte del discurso de recepción del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo)
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Habiendo llegado al tiempo en que la penumbra ya no me consuela más y me apocan los presagios pequeños; habiendo llegado a este tiempo; y como las heces del café abren de pronto ahora para mí sus redondas bocas amargas... | |
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Oración por Marilyn Monroe
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe aunque ése no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)... | |
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Una ascensión en La Habana
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo... | |
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Domingo por la tarde
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Domingo por la tarde, ya es la hora de contemplar la ausencia de mi rostro siete días postergado. Nadie impedirá un domingo por la tarde que desarme lentamente mi mentón si la mueca de angustia ha sido en el silencio que abandona el secreto de los huesos y sólo fue sudor mi antiguo desaliento.... | |
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Color de veneno
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Todo al revés. Yo? Sol y luna pies y Frida ... | |
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La muerte siempre trae…
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
La muerte siempre trae una cámara en las manos. Dentro de ella gira, sin misericordia, un rosario donde cada cuenta es el centro de un sistema solar. La muerte se regocija cuando, vestidos de arlequines, Posamos junto al retrete en un rincón del patio. Pero ella oculta su ropaje de monstruo... | |
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Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las Musas
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
En perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas... | |
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Arte poética
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío, como un amo implacable me obliga a trabajar de día, de noche, con dolor, con amor, bajo la lluvia, en la catástrofe, cuando se abren los brazos de la ternura o del alma, cuando la enfermedad hunde las manos... | |
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Música lunar (fragmentos)
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
El poeta tiende su arco en el Origen y prende una flecha de sangre sobre la playa del futuro *** Del mar Del ciego mar Del multiforme y áspero y terrible y verde y negro y espumoso y tormentoso mar señores vengo *** Ella me espera frente al mar No sabe cómo soy... | |
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Explico algunas cosas (fragmentos)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Preguntaréis: Y dónde están las lilas? Y la metafísica cubierta dé amapolas? Y la lluvia que a menudo golpeaba sus palabras llenándolas de agujeros y pájaros? Os voy a contar todo lo que me pasa. Yo vivía en un barrio de Madrid, con campanas, con relojes, con árboles... | |
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Nada comparable a tus manos...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre... | |
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El continente sumergido
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Olga Orozco Por Olga Orozco | |
Cabeza impar, sólo a medias visible desde donde se mire y a medias rescatada de un exilio sin fin en la cabeza de la bruma. Es opaca por fuera, impermeable al bautismo de la luz, porosa como esponja a las destilaciones de la noche insoluble. Pero por dentro brilla; arde en un remolino de cristales... | |
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Poniente sobre el mar del miércoles 1o de marzo de 1972
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Amanda Berenguer Por Amanda Berenguer | |
Porque hunde usted su cabeza cortada en el filo del agua azul marino su cabeza entre pájaros suspensos nubes alas pendientes del tono final de las guindas porque desciende usted rojo al patíbulo del horizonte señor del día poderoso y vencido soporto la sombra el engaño las pesadillas... | |
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Preciosa y el aire
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Federico García Lorca Por Carmen Feito Maeso | |
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene, por un anfibio sendero de cristales y laureles. El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces. En los picos de la sierra los carabineros duermen... | |
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Masa
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César Vallejo Por Leonardo Sbaraglia | |
Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo ¡No mueras; te amo tanto! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron, dos y repitiéronle: ¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo... | |
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Calle Rondeau (Segunda parte)
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Calle Rondeau (Segunda parte) Yo sabía que alguien me acechaba, alguien me observa frente al mar porque soy y seré sin para qué, soy más allá de la gracia de un Dios y de las obras, como los corales que no existen en la bahía de Montevideo, o como yo mismo que tampoco existo... | |
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Sefiní
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Juan Gelman Por Darío Grandinetti | |
Basta por esta noche cierro la puerta me pongo el saco guardo los papelitos donde no hago sino hablar de ti mentir sobre tu paradero cuerpo que me has de temblar... | |
