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25 poemas aleatorios en video | |
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Diego...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Diego Verdad es, muy grande, que yo no quisiera, ni hablar, ni dormir ni oír, ni querer. Sentirme encerrada, sin miedo a la sangre, sin tiempo ni magia, dentro de tu mismo miedo y dentro de tu gran angustia, y en el mismo ruido de tu corazón... | |
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Otra vez España
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Tu nombre suena en mis oídos extraño y cercano como el murmullo del mar, ebrio de vida. ¿Cuál es la canción que todos cantan, cuál es la verdadera, la que viene de las minas y es tan grata a nuestro corazón como la tierra fértil, como los viejos libros de caballería... | |
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Colofón de luz
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Nuria Parés Por Nuria Parés | |
He salido a la luz. Estuve mucho tiempo soterrada. Soy como Lázaro. Traigo en mi vieja piel el calofrío del minero y del topo cuando salen al sol y al caminar me cae la sombra hecha jirones. Me miro renacer. Vivo. Verdeo, y aunque nadie los ve me están saliendo brotes en los dedos... | |
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Intoxicado
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
Ciudad remolcada sombra amamantando a los historiantes de mano en el pecho por el himno nietos del jaguar contemporáneos del jaguaryu vamos plantando una bandera que decimos de alegría haciendo fogatas de filosofías envasadas al vacío rascándonos la cabeza... | |
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El limón
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Amanda Berenguer Por Amanda Berenguer | |
Una docena de tigres caben en un limón. Se pueden domar los tigres: en el limón sólo cabe recordar el azahar... | |
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Mi tribu
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? me pregunto ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a una tribu cuyos ancestros vienen del futuro… | |
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También debería nombrarte...
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
También debería nombrarte con un paso tardío como en aquel patio perdido a la deriva por tu piel: sólo allí, como ayer, sigues desnuda: brillan tus hombros, arde tu cintura. Sí, debería llamarte otra vez o dejaría un hueco vacío para siempre... | |
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Doña Luz (XXI)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La casa me protege del frío nocturno, del sol del mediodía, de los árboles derribados, del viento de los huracanes, de las asechanzas del rayo, de los ríos desbordados, de los hombres y de las fieras. Pero la casa no me protege de la muerte... | |
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Alba o noche
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Pedro Gandía Por Pedro Gandía | |
Arranca el viento sueños de las manos. No hay azar ni destino: solo sombras. Y una llama extinguida es el futuro, agónica pasión interminable. Si anima otra figura, más se hunde en la opacidad. No hay superficie, pero el tiempo persiste como herida. Despertar al horror de la existencia... | |
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Todo lo infiel...
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Pedro Piccatto Por Mercedes Ramírez | |
Todo lo infiel se vuelve fiel apenas desciende hacia la manoel corazón... | |
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Un sitio blanco...
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Pedro Piccatto Por Mario García | |
Un sitio blanco y un latido mudo. Muerta la rosa mía. Donde ella muere, madre, no hay que cruzar pisando fuerte. Lo sabe el viento, el pájaro, esa sima sin grietas del sexo y la amapola, la luz, la mariposa... Y el mar! El mar! Lo sabe el mar que nunca vio una rosa... | |
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Melodía de darnos...
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Pedro Piccatto Por Héctor Rosales | |
Melodía de darnos... la sagrada melodía de darnos. Ese es el gran acierto de las almas. Es llevar para siempre en nuestra vida el esplendor abierto de una fruta... | |
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El gladiolo se enfermó...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
El gladiolo se enfermó. Desde sus pavorosos cabellos rosados enviaba chispas a mi habitación. En todas sus bocas abiertas tenía lágrimas, rosas y, también huesos y peines. Aterrada clamé a la Virgen Llévalo, pero, la Virgen no se separaba de la estampa. Y él ardía como un brasero... | |
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La primavera, dices...
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Pablo Armando Fernández Por Pablo Armando Fernández | |
La primavera, dices, y escojo madreselvas, geranios y begonias. A casa vuelves con los pies mojados, la falda llena de guisazos ásperos. Begonias sin olor en los cabellos y entre las manos, romerillo y malvas. Dices, el aire, y cierro las ventanas... | |
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Diálogo entre Babieca y Rocinante
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Miguel de Cervantes Por Carmen Feito Maeso y Francisco Portillo | |
Cómo estáis, Rocinante, tan delgado? Porque nunca se come, y se trabaja. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja? No me deja mi amo ni un bocado. Andá, señor, que estáis muy mal criado, pues vuestra lengua de asno al amo ultraja. Asno se es de la cuna a la mortaja. ¿Queréislo ver? Miraldo enamorado... | |
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Invierno
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Vienen noticias del atroz invierno, las traen veloces hojas amarillas, dicen que pasa el frío las orillas de la piedad, soplando del averno. Que el norte salta de la luna el cuerno, que los navíos crujen en astillas y que las desoladas maravillas... | |
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Los demás compañeros de la celda están dormidos
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Ariel Dorfman Por Ariel Dorfman | |
Tú entras a la única habitaciónde la casa y no pones la luz para no despertara los niños. Te sacas la ropa en la oscuridad y extiendes la mano bajo la frazada hasta sentir el cuerpo tibio y dormido de la más pequeña, la que no conozco, la que nació después... | |
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hablarte o deshablarte, dolor mío...
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Juan Gelman Por Federico Bonasso | |
hablarte o deshablarte/ dolor mío/ manera de tenerte/ destenerte/ pasión que muda su castigo como hijo que vuela por quietudes/ por arrobamientos/ voces/ sequedades/ levantamientos de la ser/paredes donde tu rostro suave de pavor estalla de furor/ a dioses... | |
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Jaguar
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Un sol del tacto Por la intrincada selva de mis nervios lo miro caminar Perfecto hijo del día y de la joven sombra Suave centella: Silencioso paseante de mis venas... | |
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A mis hermanos muertos el 27 de noviembre
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José Martí Por Silvio Rodríguez | |
Cadáveres amados los que un día Ensueños fuisteis de la Patria mía, Arrojad, arrojad sobre mi frente Polvo de vuestros huesos carcomidos! ¡Tocad mi corazón con vuestras manos! ¡Gemid a mis oídos! ¡Cada uno ha de ser de mis gemidos Lágrimas de uno más de los tiranos!... | |
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Soñaba un alma de piedra...
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Antonio Machado Por Darío Grandinetti | |
Soñaba un alma de piedra que el amor era un cuchillo que se iba afilando en ella... | |
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El crimen fue en Granada
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Antonio Machado Por Nuria Espert | |
Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas, de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos: rezaron: ¡ni Dios te salva!... | |
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Otras partes (fragmento)
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
oíste/ corazón?/ nos vamos con la derrota a otra parte/ con este animal a otra parte/ los muertos a otra parte/ que no hagan ruido/ callados como están/ ni se oiga el silencio de sus huesos/ sus huesos son animalitos de ojos azules/ se sientan mansos a la mesa/ rozan dolores sin querer... | |
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Reencarnación de los carniceros
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Oscar Hahn Por Oscar Hahn | |
Y vi que los carniceros al tercer día, al tercer día de la tercera noche, comenzaban a florecer en los cementerios como brumosos lirios o como líquenes. Y vi que los carniceros al tercer día, llenos de tordos que eran ellos mismos, volaban persiguiéndose... | |
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Me intriga que sería lo que te gustó de mí...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Me intriga que sería lo que te gustó de mí. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavía. De: El telescopio en la noche oscura | |
