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25 poemas aleatorios en video | |
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Enumeración de la patria
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Silvina Ocampo Por Marilú Marini | |
Oh, desmedido territorio nuestro, violentísimo y párvulo. Te muestro en un infiel espejo: tus paisanos esplendores, tus campos y veranos sonoros de relinchos quebradizos, tus noches y caminos despoblados y con rebaños de ojos constelados... | |
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A mis hermanos muertos el 27 de noviembre
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José Martí Por Silvio Rodríguez | |
Cadáveres amados los que un día Ensueños fuisteis de la Patria mía, Arrojad, arrojad sobre mi frente Polvo de vuestros huesos carcomidos! ¡Tocad mi corazón con vuestras manos! ¡Gemid a mis oídos! ¡Cada uno ha de ser de mis gemidos Lágrimas de uno más de los tiranos!... | |
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Oye Señor mi causa justa (Salmo 16)
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Ernesto Cardenal Por León Gieco | |
Oye Señor mi causa justa atiende mi clamor Escucha mi oración que no son slogans Júzgame tú y no sus Tribunales Si me interrogas de noche con un reflector con tu detector de mentiras no hallarás en mí ningún crimen... | |
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La memoria divina (fragmentos)
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Gabriela Mistral Por Cecilia Salerno | |
Si me dais una estrella, y me la abandonáis, desnuda ella entre la mano, no sabré cerrarla por defender mi nacida alegría. Yo vengo de una tierra donde no se perdía. Si me encontráis la gruta maravillosa, que como una fruta tiene entraña purpúrea y dorada... | |
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Un corazón grande...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Un corazón grande se llena con muy poco... | |
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Abril
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Enrique Estrázulas Por Enrique Estrázulas | |
Repecho donde crujen las ausencias y tañe el mar un húmedo latido donde nos vamos yendo otoño a otoño como un leño de a poco como un silbo. Mes del repaso de los versos rotos rastro de los amores que no han sido (ya para todos son las nueve y media para todos llovizna) Es hora de callar... | |
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El tigre en celo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza... | |
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Nuevo canal interoceánico
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Mario Benedetti Por Darío Grandinetti | |
Te propongo construir un nuevo canal sin esclusas ni excusas que comunique por fin tu mirada atlántica con mi natural pacífico... | |
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La cobardía de Dios
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Mi herida es un olvido de Dios místico olvido inmóvil hijo de tantas soledades trágicas padre de tanto sueños sin amparos olvido que de alegría suave atrayente sinagoga suave atrayente como círculo de amor nupcial... | |
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Poema salvaje
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Alvaro Figueredo Por Nelson Guerra | |
Este es el poema salvaje del reflector de los colores próximos que da su tobogán a los vientos lisos Este es el poema salvaje del verde, del rojo y del azul que se descansan en los silbatos de las frutas Este es el poema salvaje del árbol, de la sangre y del cielo en la tecla instantánea de los viajeros... | |
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La creación del mundo
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Thiago de Mello Por Thiago de Mello | |
No desfloré a nadie. La primera mujer que vi desnuda (era adulta de alma y de cabellos) fue la primera que me mostró los astros, pero no fui el primero a quien se los mostró. Vi el resplandor de sus nalgas de espaldas a mí: era morena, mas al darse vuelta quedó dorada... | |
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Atraían verdades... (fragmento)
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Pedro Piccatto Por Gustavo Wojciechowski | |
Atraían verdades mis ojos si miraban. Cuánta humildad y orgullo desde mi intimidad subía a ellos con intención de cielo. En ellos, azul de soledad, se movían heridas que el hombre no conoce todavía. Heridas comparables a las que sufre Dios cuando crea el dolor de un inocente. Umbral de la belleza... | |
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Última cena
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Uno de estos días se me escapaban cuervos de los bolsillos y un huevo en el alma como un malentendido, como el alma, me obstruía el esófago. Victimario de los cuervos, antes huevo, y alma, ellos me anulaban como a un muerto. Escribo la sombra del alma en el esófago... | |
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Poema de los dones
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Jorge Luis Borges Por Jorge Luis Borges | |
Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dió a la vez los libros y la noche. De esta ciudad de libros hizo dueños a unos ojos sin luz, que sólo pueden leer en las bibliotecas... | |
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Agua de remanso
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Thiago de Mello Por Thiago de Mello | |
Ternura: honda manera cristalina de mi ser. Agua de remanso, brisa mansa, luz de amanecer. Nunca es la pena que muerde. Jamás la turbia esquivez, el apego al gris, la fría concha que enciende en el alma una brasa de malogro. Es el gusto de la vida... | |
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Me intriga que sería lo que te gustó de mí...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Me intriga que sería lo que te gustó de mí. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavía. De: El telescopio en la noche oscura | |
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Pequeño vals vienés (inglés)
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Federico García Lorca Por Leonard Cohen | |
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada... | |
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Este poeta exprime... (fragmento)
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Este poeta exprime su riñón, aquel nos habla de sus calcetines escaleras arriba y de su nuez de Adán, escaleras abajo que la hormiga no estorbe la visión del hormiguero ni el hormiguero el bosque de la hormiga . Pero hay otros, los vándalos atroces de sí mismos, los rascacielos del dolor que gimen... | |
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Si me puedes mirar (fragmento)
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Olga Orozco Por Carlos Monsiváis | |
Madre: es tu desamparada criatura quien te llama, quien derriba la noche con un grito y la tira a tus pies como un telón caído para que no te quedes allí, del otro lado, donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme en medio de un muro de fantasmas... | |
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Consideraciones que dice un difunto a quienes lo están velando (V)
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Thiago de Mello Por Thiago de Mello | |
Valió la pena vivir y encontrarnos en el mundo y vivir juntos lleno siempre de furor contra la ruda injusticia pero también siempre llenos de infancia, mar sin fondo, que nos sirvió de camino a grandes encantamientos, a sortilegios profundos. La vida es linda... | |
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Las maravillas y miserias del amor
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Las maravillas y miserias del amor. Sus oscuros fulgores, sus catástrofes. Caminar por el filo de la pérdida. Dar lo que no se tiene. Recibir lo que no se da. El amor a la poesía, a la madre, a la mujer, a los hijos, a los compañeros que cayeron por una esperanza... | |
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Era un día de visitas...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
Era un día de visitas. La niña trajo en la cabeza un moño de organdí blanco, que al caer de la tarde se fue poniendo celeste, para recuperar en la noche su deslumbrante blancura. La niña no decía nada; estaba fija; sólo si y no , de vez en cuando; las tazas y las copas también estaban tiesas... | |
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Vengo de morirme...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy... | |
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Casa de los monos
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Para qué hablar del guayacán que guarda la fatiga o del tambor de cedro donde el hachero toca A qué nombrar la espuma en la boca del río Lacanjá Espejo de las hojas Cuna de los lagartos Fuente de macabiles con ojos asombrados Quizá si transformara en orquídea... | |
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Canto al más puro mar
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Alvaro Figueredo Por Horacio Cavallo | |
Oh, rojo mar en ristre ¡qué aguas altas y fuertes te arrancas desde el seno trágico y desvelado para volcar tus pulsos sobre estas arduas muertes y estas ciudades negras! Y sobre el oxidado diente de las estrellas, y sobre las llanuras donde la sangre llora ¡Oh joven mar airado... | |
