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25 poemas aleatorios en video | |
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El son del ángel de la ciudad (fragmento)
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
No oigo lo que tengo que decirles. La voz que saca de las palabras la chispa del frote, la antesala del fuego, no se presenta. Estoy sorda. Siento en la carne el dardo del llanto de la triste langosta canadiense: chilla cuando han de matarla. El animal ha venido aquí sólo a perseguir su muerte... | |
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Los pericos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el lenguaje... | |
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Del mito
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mi madre me contó que yo lloré en su vientre. A ella le dijeron: tendrá suerte. Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente. Me dijo: ¡vive, vive, vive! Era la muerte. | |
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No es nada de tu cuerpo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo, en que bebo... | |
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Doña Luz (XXI)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La casa me protege del frío nocturno, del sol del mediodía, de los árboles derribados, del viento de los huracanes, de las asechanzas del rayo, de los ríos desbordados, de los hombres y de las fieras. Pero la casa no me protege de la muerte... | |
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Jaguar
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Un sol del tacto Por la intrincada selva de mis nervios lo miro caminar Perfecto hijo del día y de la joven sombra Suave centella: Silencioso paseante de mis venas... | |
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Poema de amorosa raíz
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Antes que el viento fuera mar volcado, que la noche se unciera su vestido de luto y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo la albura de sus cuerpos. Antes que luz, que sombra y que montaña miraran levantarse las almas de sus cúspides... | |
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Uno es el hombre
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio , temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como la rosa... | |
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La muerte siempre trae…
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
La muerte siempre trae una cámara en las manos. Dentro de ella gira, sin misericordia, un rosario donde cada cuenta es el centro de un sistema solar. La muerte se regocija cuando, vestidos de arlequines, Posamos junto al retrete en un rincón del patio. Pero ella oculta su ropaje de monstruo... | |
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Otras bestias
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Otras bestias declinan siempre al oro del alba, al mediodía furioso, nunca en la noche de augurios persistentes y toses de rifleros suicidas. Ostentosas, diurnas, claras bestias vivientes, se quiebran, pierden pie, se apagan o se oxidan y oscurecen. Y alrededor del que las mira, el que las piensa, caza... | |
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Pensándolo bien
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas... | |
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La casa del escritor
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
La casa es mi segunda piel mi camisa grande es el hogar la hoguera el espacio junto al fuego donde el amor reúne a la pareja y reúne a la familia es el lugar donde sembramos el lugar donde hacemos verde nuestro mundo desde donde miramos la ciudad... | |
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Me encanta Dios
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos... | |
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Lento, amargo animal...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad maldita y arruinada soledad sin uno mismo trepan a la garganta... | |
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Nombra el poeta...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de mí?... | |
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Música lunar (fragmentos)
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
El poeta tiende su arco en el Origen y prende una flecha de sangre sobre la playa del futuro *** Del mar Del ciego mar Del multiforme y áspero y terrible y verde y negro y espumoso y tormentoso mar señores vengo *** Ella me espera frente al mar No sabe cómo soy... | |
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La bella implora amor
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Tengo que agradecerte, Señor -de tal manera todopoderoso, que has logrado construir el más horrendo de los mundos-, tengo que agradecerte que me hayas hecho a mí tan bella en especial. Que hayas construido para mí tales tersuras, tal rostro rutilante y tales ojos estelares... | |
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La luna
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama... | |
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Los he visto en el cine
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Los he visto en el cine, frente a los teatros, en los tranvías y en los parques, los dedos y los ojos apretados. Las muchachas ofrecen en las salas oscuras sus senos a las manos y abren la boca a la caricia húmeda y separan los muslos para invisibles sátiros. Los he visto quererse... | |
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Otra vez España
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Tu nombre suena en mis oídos extraño y cercano como el murmullo del mar, ebrio de vida. ¿Cuál es la canción que todos cantan, cuál es la verdadera, la que viene de las minas y es tan grata a nuestro corazón como la tierra fértil, como los viejos libros de caballería... | |
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Si sobrevives...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles esperan: tú no esperes, es el tiempo de vivir, el único... | |
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Siéntate ahí...
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Francisco Hernández Por Francisco Herrnández | |
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí?... | |
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La procesión del entierro
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele, son ultrajadas por los cláxones vecinos... | |
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Del sentido del mundo
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Lo que es el mundo está en el mundo: árboles árboles, pájaros pájaros. Lo que el mundo y sus seres significan, no está en el mundo, no es de este mundo. Otra cosa seríamos, otro sitio ocupáramos si alguien supremo hubiera dado signo a nuestros actos... | |
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Julito (1)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna. Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima. Los tres soldaditos que le quedan... | |
