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25 poemas aleatorios en video | |
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Roque
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Mario Noel Rodríguez Por Jazmine Campos | |
Comandante del volver grande al pasado de pies en la nube más inconforme las casas siguen restregadas en lo sucio en lo triste ahora vengo a vos en este lecho de rosas a entregarte la espada incendiada de caminos en ella va escrito el oficio de agarrar sombras al vuelo... | |
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Hojarasca
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
Bajo la hojarasca de frío los pájaros encuentran un renglón de su testamento donde sea que me sorprenda la muerte reconocedme por el otoño del primer beso... | |
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Tres árboles
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Gabriela Mistral Por Horacio Salinas | |
Tres árboles caídos quedaron a la orilla del sendero. El leñador los olvidó, y conversan, apretados de amor, como tres ciegos. El sol de ocaso pone su sangre viva en los hendidos leños ¡y se llevan los vientos la fragancia de su costado abierto!... | |
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Rostro de vos
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Mario Benedetti Por Darío Grandinetti | |
Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón. Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión... | |
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Altazor o el viaje en paracaídas (canto II) (fragmento)
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Vicente Huidobro Por Darío Grandinetti | |
Mujer el mundo está amueblado por tus ojos Se hace más alto el cielo en tu presencia La tierra se prolonga de rosa en rosa Y el aire se prolonga de paloma en paloma Al irte dejas una estrella en tu sitio Dejas caer tus luces como el barco que pasa Mientras te sigue mi canto embrujado... | |
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Guárdame en ti
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Amor mío: guárdame entonces en ti en los torrentes más secretos que tus ríos levantan y cuando ya de nosotros sólo que de algo como una orilla tenme también en ti guárdame en ti como la interrogación de las aguas que se marchan... | |
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La creación del mundo
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Thiago de Mello Por Thiago de Mello | |
No desfloré a nadie. La primera mujer que vi desnuda (era adulta de alma y de cabellos) fue la primera que me mostró los astros, pero no fui el primero a quien se los mostró. Vi el resplandor de sus nalgas de espaldas a mí: era morena, mas al darse vuelta quedó dorada... | |
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Siéntate ahí...
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Francisco Hernández Por Francisco Herrnández | |
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí?... | |
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Escena final
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Blanca Varela Por Blanca Varela | |
He dejado la puerta entreabierta soy un animal que no se resigna a morir la eternidad es la oscura bisagra que cede un pequeño ruido en la noche de la carne soy la isla que avanza sostenida por la muerte o una ciudad ferozmente cercada por la vida o tal vez no soy nada sólo el insomnio... | |
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Sobre mi corazón...
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Pedro Piccatto Por Mario García | |
Sobre mi corazón yo no habría podido sufrir un silencio de rosa. Hubiera muerto helado un silencio de rosa sobre mi corazón. XXII de Ángel amargo | |
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Che
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Humberto Costantini Por Darío Grandinetti | |
A lo mejor está debajo de la alfombra. A lo mejor nos mira de adentro del ropero. A lo mejor ese color habano es una seña. A lo mejor ese pez colorado es guerrillero. Yo juro haberlo visto de gato en azoteas. Y yo corriendo por los hilos del teléfono... | |
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Las maravillas y miserias del amor
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Las maravillas y miserias del amor. Sus oscuros fulgores, sus catástrofes. Caminar por el filo de la pérdida. Dar lo que no se tiene. Recibir lo que no se da. El amor a la poesía, a la madre, a la mujer, a los hijos, a los compañeros que cayeron por una esperanza... | |
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Serpentina
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Delmira Agustini Por Cecilia Salerno | |
En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente! Gliso y ondulo como una corriente; Dos píldoras de insomnio y de hipnotismo Son mis ojos; la punta del encanto Es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto! Soy un pomo de abismo. Mi cuerpo es una cinta de delicia, Glisa y ondula como una caricia... | |
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El limón
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Amanda Berenguer Por Amanda Berenguer | |
Una docena de tigres caben en un limón. Se pueden domar los tigres: en el limón sólo cabe recordar el azahar... | |
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Años después
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
A quien llamar en la casa vacía. Sólo a las puertas doy la mano. Ellas dan la manilla y se abren par en par. Una silla me dice tome asiento. La mesa puesta espera los amigos que nunca regresaron . Tanto tiempo hace que la escalera va y viene por sus peldaños, que ya no recuerda si esta allí para subir o… | |
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Me dueles
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobrevive, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio... | |
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Una campana...
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Una campana y tres calandrias toman mi corazón, (éste sólo de aljaba) y lo reparten: mitad para la niña y el anillo algo para la estatua y la limosna, y lo demás al naranjal y al viento... | |
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No he probado ningún vino...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
No he probado ningún vino superior a mi sangre... | |
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Luego
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Rolando Faget Por Héctor Rosales | |
cada casa encontrada toda calle que tenga un nombre antiguo sol / retama la madreselva aún cierta capilla el fino atardecer del arrabalde crepusculea aún y hay sol entero ardiente invierno pueblo aquestas gentes aquel la hermana... | |
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La prosa es bella
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
La prosa es bella —dicen los lectores—. La poesía es tediosa: no hay en ella argumento, ni sexo, ni aventura, ni paisajes, ni drama, ni humorismo, ni cuadros de la época. Eso quiere decir que los lectores tampoco entienden la prosa... | |
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Calle Rondeau (Segunda parte)
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Calle Rondeau (Segunda parte) Yo sabía que alguien me acechaba, alguien me observa frente al mar porque soy y seré sin para qué, soy más allá de la gracia de un Dios y de las obras, como los corales que no existen en la bahía de Montevideo, o como yo mismo que tampoco existo... | |
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Obligaciones
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Hoy tendré que decirles a mis amigos los árboles que ya no está; a ellos que una vez me vieron feliz venir a contarles de su voz. Y yo oiré con envidia el susurro de sus hojas, el ruido de sus ramas que se rozan en un abrazo, veré sus sombras que buscan el cerco... | |
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Era un día de visitas...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
Era un día de visitas. La niña trajo en la cabeza un moño de organdí blanco, que al caer de la tarde se fue poniendo celeste, para recuperar en la noche su deslumbrante blancura. La niña no decía nada; estaba fija; sólo si y no , de vez en cuando; las tazas y las copas también estaban tiesas... | |
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Domingo por la tarde
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Domingo por la tarde, ya es la hora de contemplar la ausencia de mi rostro siete días postergado. Nadie impedirá un domingo por la tarde que desarme lentamente mi mentón si la mueca de angustia ha sido en el silencio que abandona el secreto de los huesos y sólo fue sudor mi antiguo desaliento.... | |
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Color de veneno
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Todo al revés. Yo? Sol y luna pies y Frida ... | |
