☰ menú
 


25 poemas aleatorios en video

 
   Espero curarme de tí Espero curarme de tí de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante...

 
   Panorama de Teotihuacan Panorama de Teotihuacan  de Saúl Ibargoyen

   Saúl Ibargoyen
      Por Saúl Ibargoyen    
primeros versos

Teotihuacan: en tus nubosos lugares sin sombra el pie vamos poniendo sobre cada figura de otros pies transfigurados. Borrosos de luz seca y quemante ruedan los rodillos que portaron pesados colores apretados átomos de sol ilevantable...

 
   Oriana Oriana de Gonzalo Rojas

   Gonzalo Rojas
      Por Gonzalo Rojas    
primeros versos

Ay de las bellas que quisieron devorar un día con su fulgor al mísero poeta. El fingidor por inocente que parezca es duro y no transa: primero encumbra a la figura, después la desencumbra y desfigura para finalmente transfigurarla. Total, de la mortal no queda nada. Tampoco del poeta...

 
   Con la flor del domingo Con la flor del domingo de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María...

 
   Serenidad Serenidad de Julio Torres Recinos

   Julio Torres Recinos
      Por Julio Torres Recinos    
primeros versos

Cae la noche. Los remeros dejan de hablar y descansan. Sólo el mar con sus aguas tienta el barco. Tengo miedo. Me hablas de mi hijo. Ha crecido solo y no tiene padre. Triste época, Penélope, triste tiempo para andar de país en país y oír la palabra extranjero en boca de la gente...

 
   Yo quiero otro país Yo quiero otro país de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Pepe Soriano    
primeros versos

Debemos hacer aquí un país. Estamos a la entrada de una tierra prometida que emana leche y miel como una mujer. De esta tierra es mi canto, mi poesía. Pero todavía están las encomiendas y cuando suena la campana en la bolsa de Nueva York...

 
   En una cama En una cama de Pedro Piccatto

   Pedro Piccatto
      Por Washington Benavides    

En una cama, en otra, en otra, en otra, en una, en dos, en tres, en cien, en mil, la angustial seda sexual araña lo azul de su equilibrio, la noche del sexo...

 
   Roque Roque de Mario Noel Rodríguez

   Mario Noel Rodríguez
      Por Jazmine Campos    

Comandante del volver grande al pasado de pies en la nube más inconforme las casas siguen restregadas en lo sucio en lo triste ahora vengo a vos en este lecho de rosas a entregarte la espada incendiada de caminos en ella va escrito el oficio de agarrar sombras al vuelo...

 
   Vida, mi vida Vida, mi vida de Alejandra Pizarnik

   Alejandra Pizarnik
      Por Cristian Tonhaiser     
primeros versos

Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida...

 
   Fuego azul Fuego azul de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      Por Betsy Pecanins    

Cuando se queman las velas se vuelven humo poco de cera y de ceniza es el fuego quien las quema cuando se incendian las casas se vuelven humo recuerdos y cenizas es el fuego quien las quema es el fuego quien quema mi cuerpo yo soy un poco de cera enamorada me he vuelto fuego azul...

 
   Cuento de dos jardines (fragmentos) Cuento de dos jardines (fragmentos) de Octavio Paz

   Octavio Paz
      Por Octavio Paz    
primeros versos

Una casa, un jardín, no son lugares: giran, van y vienen. Sus apariciones abren en el espacio otro espacio, otro tiempo en el tiempo. Sus eclipses no son abdicaciones: nos quemaría la vivacidad de uno de esos instantes si durase otro instante. Estamos condenados a matar al tiempo: así morimos…

 
   No es nada de tu cuerpo No es nada de tu cuerpo de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca tu boca que es igual que tu sexo , ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo, en que bebo...

 
   A Pedro Piccatto A Pedro Piccatto  de Liber Falco

   Liber Falco
      Por Washington Benavides    
primeros versos

Te veo un ángel, de hueso, piel y carne florecido, ojos de lince y aldabón de sienes golpeando en las puertas del olvido. Y más lejos te veo, en una tarde azul y proletaria, de blusa azul con tus ojos ya claramente azules, hablando con muchachas de blusa azul, y azul de fondo el cielo...

 
   Madres del pueblo Madres del pueblo de Augusto Roa Bastos

   Augusto Roa Bastos
      Por Augusto Roa Bastos    
primeros versos

No cayeron tumbadas por las balas, se inclinaron tan sólo hasta la tierra.Madres adolescentes, centenarias abuelas, toscas mujeres, madres suaves, piedra humana doliente, leve corteza germinal. Madres de estibadores, rugosas campesinas...

 
   Has visto como crecen las plantas Has visto como crecen las plantas de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo del mediodía y tus ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro...

 
   La procesión del entierro La procesión del entierro de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele, son ultrajadas por los cláxones vecinos...

 
   Soñaba un alma de piedra... Soñaba un alma de piedra... de Antonio Machado

   Antonio Machado
      Por Darío Grandinetti    

Soñaba un alma de piedra que el amor era un cuchillo que se iba afilando en ella...

 
   A mi madre A mi madre de Juan Gelman

   Juan Gelman
      Por Juan Gelman    
primeros versos

Recibí tu carta 20 días después de tu muerte y cinco minutos después de saber que habías muerto / una carta que el cansancio, decías, te interrumpió / te habían visto bien por entonces / aguda como siempre / activa a los 85 años de edad pese a las tres operaciones contra el cáncer ...

 
   Triste eres menos triste.... Triste eres menos triste.... de Antonio Porchia

   Antonio Porchia
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

Triste eres menos triste. Quédate triste...

 
   Era un día de visitas... Era un día de visitas... de Marosa Di Giorgio

   Marosa Di Giorgio
      Por Marosa Di Giorgio
Lectura en francés Christophe Rouxel    
primeros versos

Era un día de visitas. La niña trajo en la cabeza un moño de organdí blanco, que al caer de la tarde se fue poniendo celeste, para recuperar en la noche su deslumbrante blancura. La niña no decía nada; estaba fija; sólo si y no , de vez en cuando; las tazas y las copas también estaban tiesas...

 
   Mis muertos siguen sufriendo... Mis muertos siguen sufriendo... de Antonio Porchia

   Antonio Porchia
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

Mis muertos siguen sufriendo el dolor de la vida en mí...

 
   Historia del asedio Historia del asedio  de André Cruchaga

   André Cruchaga
      Por André Cruchaga    
primeros versos

Hay jardines que mis ojos no ven. Ningún pie cabe en el lugar Donde guardo las colillas que las manos tiran a cucharadas. Ningún día me habla con sombreros impermeables, con tazas De café o con el corazón abierto de los niños. En la pizarra Del grito hay furias, y hasta rostros de infatigable ceniza...

 
   Comunión plenaria Comunión plenaria de Oliverio Girondo

   Oliverio Girondo
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas. Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto...

 
   Poniente sobre el mar del miércoles 1o de marzo de 1972 Poniente sobre el mar del miércoles 1o de marzo de 1972 de Amanda Berenguer

   Amanda Berenguer
      Por Amanda Berenguer    
primeros versos

Porque hunde usted su cabeza cortada en el filo del agua azul marino su cabeza entre pájaros suspensos nubes alas pendientes del tono final de las guindas porque desciende usted rojo al patíbulo del horizonte señor del día poderoso y vencido soporto la sombra el engaño las pesadillas...

 
   Como me hice... Como me hice... de Antonio Porchia

   Antonio Porchia
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago...