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25 poemas aleatorios en video | |
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Canto a los míos
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Nuria Parés Por Nuria Parés | |
Vivimos de prestado: no vivimos. Fuimos menos que el sueño de una generación, la fronteriza de todos los anhelos. Sé que no hemos vivido. Un hada mala a nuestro nacimiento presentó y nos lanzó la baba de su poder maléfico: Habréis de hacer camino, hacer camino lejos... | |
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También debería nombrarte...
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
También debería nombrarte con un paso tardío como en aquel patio perdido a la deriva por tu piel: sólo allí, como ayer, sigues desnuda: brillan tus hombros, arde tu cintura. Sí, debería llamarte otra vez o dejaría un hueco vacío para siempre... | |
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Sorbos venecianos (selección)
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Juana Rosa Pita Por Lourdes Pita | |
No hay ruido alguno: cada noche se escucha la sonata para voz, agua y remo. Juega a los escondidos la música, fugándose por calles, ríos y placitas. El cielo es imposible de resistir cuando nos llama asomándose al agua. Quizás en el futuro alguien se apiade del planeta... | |
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Encargo
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Julio Cortázar Por Oscar Martínez | |
No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante... | |
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Lento, amargo animal...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad maldita y arruinada soledad sin uno mismo trepan a la garganta... | |
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Credo
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Nuria Parés Por Nuria Parés | |
Creo en el hombre, el creador del mito y de los sueños. Creo en el hombre aquí y aquí plantado, jineteando su porción de tiempo, encerrado en su círculo de angustia, clavado en el madero del deseo. Creo en el hombre sin antes ni después, en el ahora, sin limbos, sin la gloria y sin infierno... | |
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Relato de Odiseo
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Rodolfo Hinostroza Por Rodolfo Hinostroza | |
Scila y Caribdis, esas dos putas viejas, maldijeron mi espalda, y allí mismo me crecieron ojos para ver, y un unicornio brotó de mi saliva diciéndose protegido de Artemisa, y su lengua caliente restañó mis heridas en nombre de los dioses, en nombre de esos dioses... | |
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Las aves que te llevan
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Noviembre llega y con él tiemblan las primeras nieves en el cielo. Los pájaros preparan su salida rumbo sur dicen que con la magia del viento pueden estar en el Golfo en un día . Yo había pensado mandarte una carta con ellos, los pájaros... | |
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Cuestión de fe
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José Watanabe Por José Watanabe | |
Cómo sería la luz de la madrugada en que Abraham, el hombre de la cerrada fe, subió al monte Moriah llevando de la mano a su unigénito Isaac? Tiene que haber sido una luz hondamente azul como la de este amanecer: en aquel azul Abraham imaginaba la vibrante sangre de su hijo en el cuchillo... | |
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Cincuenta aniversario
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Roque Dalton Por Roque Dalton | |
Un hombre sale al patio trasero de su casa (ahí no llega nunca el duro viento del otoño) tiene en sus manos una pequeña copa de aguardiente y se mesa con cariño el cabello aquí las canas del hambre aquí las de aquel día en que fue héroe entre miles de héroes... | |
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Maldicen viejos trapos
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Enrique Estrázulas Por Enrique Estrázulas | |
En el espacio cavilante y mudo, de ladrillos, vitrales y sombreros, Joaquín Torres García halló la simetría exacta de su pena. Fuiste al mar, Onetti, navegabas llevándote en un hombro tu cama incandescente, tu licor, tus olores, tus vacilantes huesos... | |
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Bebida
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
Bebo la oscuridad del incrédulo del vaso de tu boca. Tomo por hueso el beso, que es desnudo y es del muerto el habla, y es del vivo adorno, es rulo, verdad, afeite, máscara y desnudo. Recibo del abrazo el rasgón. Sueño de tu ojo la afección por mí, luego el consuelo y el amor... | |
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Oda a la cama (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
De cama en cama en cama es este viaje el viaje de la vida. El que nace, el herido y el que muere, el que ama y el que sueña vinieron y se van de cama en cama, vinimos y no vamos en este tren, en esta nave, en este río común a toda vida, común a toda muerte... | |
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Paisaje con policías
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Eduardo Mileo Por Julieta Díaz | |
Por la vereda del sol camina el resto de los mortales. Por la vereda de la lluvia se hacina el sin trabajo. Él sabe que se trata de cruzar la vereda. Pero la calle esta dura. Y llena de policías. Canta el sin trabajo algo parecido a un rumor... | |
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El son del ángel de la ciudad (fragmento)
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
No oigo lo que tengo que decirles. La voz que saca de las palabras la chispa del frote, la antesala del fuego, no se presenta. Estoy sorda. Siento en la carne el dardo del llanto de la triste langosta canadiense: chilla cuando han de matarla. El animal ha venido aquí sólo a perseguir su muerte... | |
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Cantinas
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
Por las cantinas que amaron a mi viejo considerándolo crío por los claveles estrellados en el busto agitado de mi vieja por las cartas y cartas que sufrieron antes de perderse por la Roma que espera ser amada un día por la que fallece bajo mi esqueleto... | |
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Monólogo del ladrón de sueños
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Jacinto Benavente Por Jacinto Benavente | |
La noche es mi reino, y en la noche las almas, al sumergirse en el profundo mar del sueño, entre sus sombras, exploran la verdad de su vida, como los submarinos al sumergirse bajo las aguas turbulentas observan más seguros la ruta de los barcos sobre ellas navegantes. Y en este reino de… | |
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Yo le decía a Álvaro
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Alvaro Figueredo Por Horacio Cavallo | |
Álvaro ¿quién es Álvaro qué turno qué delirio qué número qué dulce vez qué agria vez qué un transformándose en él en este en otro en ambos sí pero no y mi mundo mi alvaridad fluyendo de calle en calle usándome sobre mi voz girando su hoja turbia de grada en grada el eco invadiendo mis hábitos... | |
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Sefiní
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Juan Gelman Por Darío Grandinetti | |
Basta por esta noche cierro la puerta me pongo el saco guardo los papelitos donde no hago sino hablar de ti mentir sobre tu paradero cuerpo que me has de temblar... | |
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La poetisa en un pueblo (fragmentos)
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Carolina Coronado Por Carmen Feito Maeso | |
Ya viene, mírala! ¿Quién? Ésa que saca las copias. Jesús, qué mujer tan rara. Tiene los ojos de loca. Diga V., don Marcelino, ¿será verdad que ella sola hace versos sin maestro? ¡Qué locura!, no señora; anoche nos convencimos de que es mentira, en la boda: si tiene esa habilidad... | |
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A Pedro Piccatto
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Liber Falco Por Washington Benavides | |
Te veo un ángel, de hueso, piel y carne florecido, ojos de lince y aldabón de sienes golpeando en las puertas del olvido. Y más lejos te veo, en una tarde azul y proletaria, de blusa azul con tus ojos ya claramente azules, hablando con muchachas de blusa azul, y azul de fondo el cielo... | |
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Tarzán y el paraíso perdido
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Arturo Corcuera Por Arturo Corcuera | |
Aaaúuaú aaa ! ¡Aaauaúaa ! Tarzán (Johnny Weismuller) es internado en un manicomio por creerse Tarzán. Su grito, que asusta a médicos y enfermeras, no es el clarín con el que hacia su victoriosa aparición en la pantalla. El grito a Tarzán no le pertenece. Fue un collage de sonidos... | |
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Desaparecidos
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Mario Benedetti Por Mario Benedetti | |
Están en algún sitio / concertados desconcertados / sordos, buscándose / buscándonos bloqueados por los signos y las dudas contemplando las verjas de las plazas los timbres de las puertas / las viejas azoteas ordenando sus sueños... | |
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Tía Chofi
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre tu catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi, porque no hacías nada... | |
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En el medio mismo del día (fragmento)
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En medio de una rugiente avalancha de luz está mi padre. La luz arranca destellos, no, de saltos de furiosa nieve a la pequeña escalinata que mi padre diseñó desde un humilde orgullo, y vuelan en astillas de luz los troncos de las palmas. Cómo sus ropas arden en blanquísimas ascuas... | |
