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25 poemas aleatorios en video | |
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Las maravillas y miserias del amor
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Las maravillas y miserias del amor. Sus oscuros fulgores, sus catástrofes. Caminar por el filo de la pérdida. Dar lo que no se tiene. Recibir lo que no se da. El amor a la poesía, a la madre, a la mujer, a los hijos, a los compañeros que cayeron por una esperanza... | |
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aria
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Alvaro Miranda Buranelli Por Alvaro Miranda Buranelli | |
de pronto, en medio de la representación, cantó nadie lo había invitado, no era una pieza aburrida pero empezó a salirle sola la voz y tuvo que pararse y cantó, aunque no sabía cantar, y los siseos iban y venían para hacerle callar, que no cantara, fue en un instante crítico... | |
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Poned atención...
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Antonio Machado Por Darío Grandinetti | |
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón... | |
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No te salves
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Mario Benedetti Por Darío Grandinetti | |
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios... | |
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Presidio recinto bien custodiado...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
presidio recinto bien custodiado policía militar perros guardianes sin poder ver al que me interrogaba era norteamericano en inglés qué hacíamos nombres de contacto nombres direcciones, o no che estás en Argentina noche de Argentina... | |
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Cuando yo muera...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Cuando yo muera, no me veré morir, por primera vez... | |
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Oda al día feliz
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Pablo Neruda Por Teresa Parodi | |
Esta vez dejadme ser feliz, nada ha pasado a nadie, no estoy en parte alguna, sucede solamente que soy feliz por los cuatro costados del corazón, andando, durmiendo o escribiendo. Qué voy a hacerle, soy feliz, soy más innumerable que el pasto en las praderas... | |
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Siéntate ahí...
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Francisco Hernández Por Francisco Herrnández | |
Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí?... | |
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Loca hasta el fin
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
De sus fustanes floriados, estrábicos, salimos con banderas arrancadas a la noche, los sedientos de producir rocío, borrachos de preguntarnos fondos y estructuras, de cuestionar la cara rocosa de la vida. En su pecho trasnochado y juvenil morimos para nacer simpáticos de corbatín... | |
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Un sitio blanco...
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Pedro Piccatto Por Mario García | |
Un sitio blanco y un latido mudo. Muerta la rosa mía. Donde ella muere, madre, no hay que cruzar pisando fuerte. Lo sabe el viento, el pájaro, esa sima sin grietas del sexo y la amapola, la luz, la mariposa... Y el mar! El mar! Lo sabe el mar que nunca vio una rosa... | |
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La creación del mundo
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Thiago de Mello Por Thiago de Mello | |
No desfloré a nadie. La primera mujer que vi desnuda (era adulta de alma y de cabellos) fue la primera que me mostró los astros, pero no fui el primero a quien se los mostró. Vi el resplandor de sus nalgas de espaldas a mí: era morena, mas al darse vuelta quedó dorada... | |
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La casa del escritor
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
La casa es mi segunda piel mi camisa grande es el hogar la hoguera el espacio junto al fuego donde el amor reúne a la pareja y reúne a la familia es el lugar donde sembramos el lugar donde hacemos verde nuestro mundo desde donde miramos la ciudad... | |
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Hora de sal
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Esta es la hora amarilla de los lobos. Esta es la hora de los huesos incendiados como columnas huecas al pie de su derrumbe. (Hay dos mil pistas de sabuesos hasta las uñas profanadas de todas las estatuas) Esta es la hora compuesta en que el actor sudado grita su penúltimo monólogo... | |
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Al volver del baile nos estaba esperando una mariposa...
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Lectura en francés Christophe Rouxel | |
Al volver del baile nos estaba esperando una mariposa. No en la sala, de pie. Ni plegada entre los bombones de la dulcera. Sino en el único sitio en que debía estar: sobre la lámpara; como un dibujo; pero, tan intenso que producía penumbra. Quedamos azorados. Era negra como el vino... | |
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Niño mío - de la gran Ocultadora
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Son las seis de la mañana y los guajolotes cantan. Calor de humana ternura. Soledad acompañada. Jamás en toda la vida olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra. En esta pequeña tierra dónde pondré la mirada? ¡Tan inmensa, tan profunda!... | |
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Este poeta exprime... (fragmento)
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Este poeta exprime su riñón, aquel nos habla de sus calcetines escaleras arriba y de su nuez de Adán, escaleras abajo que la hormiga no estorbe la visión del hormiguero ni el hormiguero el bosque de la hormiga . Pero hay otros, los vándalos atroces de sí mismos, los rascacielos del dolor que gimen... | |
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Belleza
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Saúl Ibargoyen Por Nuria del Saz | |
Eres como el amor: naces de la destrucción que tu ausencia ha provocado. Mencioné tu nombre muchas veces, y muchas veces hablé de ti largamente con los pájaros. Siempre anduve cerca de aquellos caminos por donde iba tu voz, sin encontrarte... | |
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No te salves
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Mario Benedetti Por Eusebio Poncela | |
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios... | |
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Qué costumbre tan salvaje...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?... | |
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Música lunar (fragmentos)
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
El poeta tiende su arco en el Origen y prende una flecha de sangre sobre la playa del futuro *** Del mar Del ciego mar Del multiforme y áspero y terrible y verde y negro y espumoso y tormentoso mar señores vengo *** Ella me espera frente al mar No sabe cómo soy... | |
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No deseo otro prestigio…
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
No deseo otro prestigio que aquel que me da el amarte, hijo de mi pueblo que tienes un nombre (te pongo los nombres que yo quiero en esta noche) y si no sabes nada de poesía mucho mejor. Yo que no soy ni Neruda, ni Huidobro y que aspiro sin embargo al honor... | |
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La vida
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Marcos Ana Por Marcos Ana | |
La vida? Decidme cómo es un árbol. Decidme el canto de un río, cuando se cubre de pájaros. Habladme del mar. Habladme del olor ancho del campo. De las estrellas. Del aire. Recitadme un horizonte sin cerradura y sin llaves como la choza de un pobre... | |
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Interior de casa
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Fina García Marruz Por Fina García Marruz | |
Éste es un pueblo pulcro, artístico. Jamás pintan un árbol en la lejanía como una mancha de verdor. Nunca está lejos para su corazón un árbol verde. Y así, le pintan cada hoja como si estuviera cerca de sus ojos, pues una madre, aunque esté lejos, no olvida ninguno de los gestos del hijo... | |
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Al perderte yo a ti...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras... | |
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Los demás compañeros de la celda están dormidos
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Ariel Dorfman Por Ariel Dorfman | |
Tú entras a la única habitaciónde la casa y no pones la luz para no despertara los niños. Te sacas la ropa en la oscuridad y extiendes la mano bajo la frazada hasta sentir el cuerpo tibio y dormido de la más pequeña, la que no conozco, la que nació después... | |
