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25 poemas aleatorios en video

 
   Las aves que te llevan Las aves que te llevan de Julio Torres Recinos

   Julio Torres Recinos
      Por Julio Torres Recinos    
primeros versos

Noviembre llega y con él tiemblan las primeras nieves en el cielo. Los pájaros preparan su salida rumbo sur dicen que con la magia del viento pueden estar en el Golfo en un día . Yo había pensado mandarte una carta con ellos, los pájaros...

 
   Carta al joven poeta para que no envejezca nunca Carta al joven poeta para que no envejezca nunca de Gonzalo Rojas

   Gonzalo Rojas
      Por Gonzalo Rojas    
primeros versos

Repita usted siete veces: no hay rata curativa y sanará, repita, repita, hasta que las palomas salgan volando del pantano y aparezca Lautréamont como por encanto riendo sin paraguas ni mesa de disección, ¡pamplina el azar!, el juego es otro y no se sabe cuál, no hay belleza convulsiva...

 
   Che Che de Humberto Costantini

   Humberto Costantini
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

A lo mejor está debajo de la alfombra. A lo mejor nos mira de adentro del ropero. A lo mejor ese color habano es una seña. A lo mejor ese pez colorado es guerrillero. Yo juro haberlo visto de gato en azoteas. Y yo corriendo por los hilos del teléfono...

 
   Una campana... Una campana... de Pedro Piccatto

   Pedro Piccatto
      Por Washington Benavides    
primeros versos

Una campana y tres calandrias toman mi corazón, (éste sólo de aljaba) y lo reparten: mitad para la niña y el anillo algo para la estatua y la limosna, y lo demás al naranjal y al viento...

 
   Bajo mis manos crece Bajo mis manos crece de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso, infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche. Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti, redondos y cayendo...

 
   Nunca puedo saber... Nunca puedo saber... de Pedro Piccatto

   Pedro Piccatto
      Por Juan María Fortunato    
primeros versos

Nunca puedo saber cómo con la sonrisa de dos amaneceres crea una rosa mi jardín...

 
   El ausente (fragmento) El ausente (fragmento) de Alejandra Pizarnik

   Alejandra Pizarnik
      Por Ariadna Gil y Darío Grandinetti    
primeros versos

La sangre quiere sentarse. Le han robado su razón de amor. Ausencia desnuda. Me deliro, me desplumo. ¿Qué diría el mundo si Dios lo hubiera abandonado así? II Sin ti el sol cae como un muerto abandonado. Sin ti me tomo en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor...

 
   El gladiolo se enfermó... El gladiolo se enfermó... de Marosa Di Giorgio

   Marosa Di Giorgio
      Por Marosa Di Giorgio
Lectura en francés Christophe Rouxel    
primeros versos

El gladiolo se enfermó. Desde sus pavorosos cabellos rosados enviaba chispas a mi habitación. En todas sus bocas abiertas tenía lágrimas, rosas y, también huesos y peines. Aterrada clamé a la Virgen Llévalo, pero, la Virgen no se separaba de la estampa. Y él ardía como un brasero...

 
   El Oficio Nocturno El Oficio Nocturno de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece que está llena de demonios. Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas. La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.Y mi pecado está siempre delante de mí Y mientras recitamos los salmos...

 
   Te quiero a las diez de la mañana Te quiero a las diez de la mañana de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario...

 
   Piel que al porar abraza… Piel que al porar abraza… de Carmen Berenguer

   Carmen Berenguer
      Por Carmen Berenguer    
primeros versos

Piel que al porar abraza súdase súbese pálpese marca de higo sulfo oñasa añico piela sajada de corte soma sastra de pieles lustra de pieles sargal de pieles sarao de piel sayal de pieles sarna de piel sartal de pieles sangui pielosa sanícula pielina onco de pieles genes de pielesa saloma sarcoma...

 
   Ánima Ánima de José Kozer

   José Kozer
      Por José Kozer    
primeros versos

Mi hogar es este espacio que media entre la coronilla y los pies(es) el hogar la mano (diestra) de Guadalupe (abierta) ante mi atónitamirada el brazo (siniestro) extendidoa todo lo largo de su efímera corpulencia(vegetativa) (ganga) (veta) el cardenillo cayendo de sus ojos...

 
   Fútbol Fútbol de Blanca Varela

   Blanca Varela
      Por Carmen Feito Maeso    
primeros versos

juega con la tierra como con una pelota báilala estréllala reviéntala no es sino eso la tierra tú en el jardín mi guardavalla mi espantapájaros mi atila mi niño la tierra entre tus pies gira como nunca prodigiosamente bella...

 
   Los enemigos Los enemigos de Pablo Neruda

   Pablo Neruda
      Por Franklin Caicedo    
primeros versos

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio, ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, un pueblo por deber y por amor reunido, y la delgada niña cayó con su bandera, y el joven sonriente rodó a su lado herido...

 
   A Juan Ramón Jiménez A Juan Ramón Jiménez de Rubén Darío

   Rubén Darío
      Por Francisco Portillo    
primeros versos

Tienes, joven amigo, ceñida la coraza para empezar, valiente, la divina pelea? ¿Has visto si resiste el metal de tu idea la furia del mandoble y el peso de la maza? ¿Te sientes con la sangre de la celeste raza que vida con los números pitagóricos crea?...

 
   Terminó como había vivido la belleza… Terminó como había vivido la belleza… de Armando Uribe Arce

   Armando Uribe Arce
      Por Armando Uribe Arce    

Terminó como había vivido la belleza. La envidié antes de conocerla y después de casados y ahora se le envidia su muerte. Al imposible que supo llevar su vida como en andas y que estos últimos años los pasó ejercitando un arte que la revelaba...

 
   Los demás compañeros de la celda están dormidos Los demás compañeros de la celda están dormidos de Ariel Dorfman

   Ariel Dorfman
      Por Ariel Dorfman    
primeros versos

Tú entras a la única habitaciónde la casa y no pones la luz para no despertara los niños. Te sacas la ropa en la oscuridad y extiendes la mano bajo la frazada hasta sentir el cuerpo tibio y dormido de la más pequeña, la que no conozco, la que nació después...

 
   Oriana Oriana de Gonzalo Rojas

   Gonzalo Rojas
      Por Gonzalo Rojas    
primeros versos

Ay de las bellas que quisieron devorar un día con su fulgor al mísero poeta. El fingidor por inocente que parezca es duro y no transa: primero encumbra a la figura, después la desencumbra y desfigura para finalmente transfigurarla. Total, de la mortal no queda nada. Tampoco del poeta...

 
   El primer discurso El primer discurso de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      Por Eliseo Diego    
primeros versos

En la calzada más bien enorme de Jesús del Monte donde la demasiada luz forma otras paredes con el polvo cansa mi principal costumbre de recordar un nombre, y ya voy figurándome que soy algún portón insomne que fijamente mira...

 
   Teoría del suicida Teoría del suicida de Alvaro Figueredo

   Alvaro Figueredo
      Por Rafael Gomensoro    
primeros versos

Dadle un teatro una tribuna un pórtico dadle un balcón de gala dadle su frac su cátedra amarilla quiere morir al alba o a la hora del té dictando su discurso con su chaleco blanco dadle un bastón un arpa una azucena un espejo una góndola devolvedle los yo que le usurparon yo en el tranvía...

 
   Pero ¿Por qué habla tan alto el español? Pero ¿Por qué habla tan alto el español? de León Felipe

   León Felipe
      Por Héctor Alterio    
primeros versos

Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica. Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre...

 
   El viaje sin excusa El viaje sin excusa de Francisco Caro

   Francisco Caro
      Por Francisco Caro    
primeros versos

Porque vivir es esto, un viaje sin excusa, un reto de distancias, nunca quise ser transeúnte roto en sus caminos. Sabedor de sus túneles y alfombras, de sus bifurcaciones, de sus tretas gordianas, de que nunca decreta cárcel para los buitres ni da salvoconductos, hice largo el trayecto...

 
   Oda a la joven luz Oda a la joven luz de Eliseo Diego

   Eliseo Diego
      Por Eliseo Diego    
primeros versos

En mi país la luz es mucho más que el tiempo, se demora con extraña delicia en los contornos militares de todo, en las reliquias escuetas del diluvio. La luz en mi país resiste a la memoria como el oro al sudor de la codicia, perdura...

 
   Carretadas Carretadas de Mario Noel Rodríguez

   Mario Noel Rodríguez
      Por Mario Noel Rodríguez    

Carretadas de espíritus van de Sonsonate a la melancostalgia machetes pedradas y cotones chocan contra la espalda del milenio 1932 la abuela no puede arrancarse el olor a hijos muertos...

 
   El grito El grito de Nuria Parés

   Nuria Parés
      Por Nuria Parés    
primeros versos

Nadie eligió su herencia. Ni tú ni yo. Nosotros no elegimos. Fue un desigual reparto. Fue un trallazo, un tajo doloroso y dolorido, un cuchillo de sombras, una herida derramada en hondura y sin alivio... Y aquí estoy, aquí estamos con nuestra herencia en alto...