☰ menú
 


25 poemas aleatorios en video

 
   No te salves No te salves de Mario Benedetti

   Mario Benedetti
      Por Cecilia Salerno    
primeros versos

No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nuncano te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño...

 
   Los pericos Los pericos de Alberto Blanco

   Alberto Blanco
      Por Alberto Blanco    
primeros versos

Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el lenguaje...

 
   Celular 09-2119000 Celular 09-2119000 de Gonzalo Rojas

   Gonzalo Rojas
      Por Gonzalo Rojas    
primeros versos

Una cosa le pido, sea todo lo cruel pero no me diga cuídese el gesto es feo, en una despiadada como usted ese gesto es feo, se nota el cuchillo en lo taimado del teléfono. Además, de qué voy a cuidarme sino de usted, arriverderla, corto...

 
   Costumbres Costumbres de Juan Gelman

   Juan Gelman
      Por Tito Hass    
primeros versos

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa no es para quedarnos en el amor que amamos y no morimos para morir tenemos sed y paciencias de animal...

 
   Los enemigos Los enemigos de Pablo Neruda

   Pablo Neruda
      Por Franklin Caicedo    
primeros versos

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio, ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, un pueblo por deber y por amor reunido, y la delgada niña cayó con su bandera, y el joven sonriente rodó a su lado herido...

 
   Serpentina Serpentina de Delmira Agustini

   Delmira Agustini
      Por Cecilia Salerno    
primeros versos

En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente! Gliso y ondulo como una corriente; Dos píldoras de insomnio y de hipnotismo Son mis ojos; la punta del encanto Es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto! Soy un pomo de abismo. Mi cuerpo es una cinta de delicia, Glisa y ondula como una caricia...

 
   Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las Musas Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las Musas de Sor Juana Inés de la Cruz

   Sor Juana Inés de la Cruz
      Por Ofelia Medina     
primeros versos

En perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas...

 
   La tristeza es un don... La tristeza es un don... de Mario Benedetti

   Mario Benedetti
      Por Héctor Rosales    
primeros versos

La tristeza es un don / cosecha al paso contrición prometida en otro instante o presagio de sombras y no obstante no es penuria ni abismo ni fracaso si la tristeza es don no es don escaso cuando acude a la noche del amante o se enfrenta a la muerte...

 
   El son del ángel de la ciudad (fragmento) El son del ángel de la ciudad (fragmento) de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      Por Carmen Boullosa    
primeros versos

No oigo lo que tengo que decirles. La voz que saca de las palabras la chispa del frote, la antesala del fuego, no se presenta. Estoy sorda. Siento en la carne el dardo del llanto de la triste langosta canadiense: chilla cuando han de matarla. El animal ha venido aquí sólo a perseguir su muerte...

 
   El grito El grito de Nuria Parés

   Nuria Parés
      Por Nuria Parés    
primeros versos

Nadie eligió su herencia. Ni tú ni yo. Nosotros no elegimos. Fue un desigual reparto. Fue un trallazo, un tajo doloroso y dolorido, un cuchillo de sombras, una herida derramada en hondura y sin alivio... Y aquí estoy, aquí estamos con nuestra herencia en alto...

 
   Canto al más puro mar Canto al más puro mar de Alvaro Figueredo

   Alvaro Figueredo
      Por Horacio Cavallo    
primeros versos

Oh, rojo mar en ristre ¡qué aguas altas y fuertes te arrancas desde el seno trágico y desvelado para volcar tus pulsos sobre estas arduas muertes y estas ciudades negras! Y sobre el oxidado diente de las estrellas, y sobre las llanuras donde la sangre llora ¡Oh joven mar airado...

 
   Serenidad Serenidad de Julio Torres Recinos

   Julio Torres Recinos
      Por Julio Torres Recinos    
primeros versos

Cae la noche. Los remeros dejan de hablar y descansan. Sólo el mar con sus aguas tienta el barco. Tengo miedo. Me hablas de mi hijo. Ha crecido solo y no tiene padre. Triste época, Penélope, triste tiempo para andar de país en país y oír la palabra extranjero en boca de la gente...

 
   La muerte llega La muerte llega de Julio Torres Recinos

   Julio Torres Recinos
      Por Julio Torres Recinos    
primeros versos

La muerte llega con su mano suave a cerrarle los ojos, a darle palmadas en la espalda al pobre para que se duerma. La muerte llega a aligerar cargas, a apresurar días,a terminar ciertos asuntos, a detener pasos. Llega la muerte y el cuerpo sonríe...

 
   Bebida Bebida de Carmen Boullosa

   Carmen Boullosa
      Por Carmen Boullosa    
primeros versos

Bebo la oscuridad del incrédulo del vaso de tu boca. Tomo por hueso el beso, que es desnudo y es del muerto el habla, y es del vivo adorno, es rulo, verdad, afeite, máscara y desnudo. Recibo del abrazo el rasgón. Sueño de tu ojo la afección por mí, luego el consuelo y el amor...

 
   Un corazón grande... Un corazón grande... de Antonio Porchia

   Antonio Porchia
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

Un corazón grande se llena con muy poco...

 
   Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste... Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste... de Marosa Di Giorgio

   Marosa Di Giorgio
      Por Nidia di Giorgio    
primeros versos

Papá, recuerdo los trigos azules que plantaste, las habas de moño blanco, los nardos, de rosada lengua, las estrellas que acompasaron tu paso cuando arabas por las noches. Tú, el arado, los bueyes, siempre llevaban pájaros en la espalda y en la frente...

 
   Como me hice... Como me hice... de Antonio Porchia

   Antonio Porchia
      Por Darío Grandinetti    
primeros versos

Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago...

 
   Los huesos de mi padre Los huesos de mi padre de Rodolfo Hinostroza

   Rodolfo Hinostroza
      Por Rodolfo Hinostroza    
primeros versos

Serán éstos los 206 aristocráticos huesos de mi padre? Todos completos, con su maxilar inferior, su frontal, sus falangetas, su astrágalo, su vomer, sus clavículas? No se habrán confundido en la Fosa Común con los de un vagabundo...

 
   Si oyeran lo que te digo a veces... Si oyeran lo que te digo a veces... de Ernesto Cardenal

   Ernesto Cardenal
      Por Ernesto Cardenal    
primeros versos

Si oyeran lo que te digo a veces se escandalizarían. Que qué blasfemias. Pero vos entendés mis razones. y además bromeo. Y son cosas que los que aman se dicen en la cama...

 
   Teoría del suicida Teoría del suicida de Alvaro Figueredo

   Alvaro Figueredo
      Por Rafael Gomensoro    
primeros versos

Dadle un teatro una tribuna un pórtico dadle un balcón de gala dadle su frac su cátedra amarilla quiere morir al alba o a la hora del té dictando su discurso con su chaleco blanco dadle un bastón un arpa una azucena un espejo una góndola devolvedle los yo que le usurparon yo en el tranvía...

 
   Sorbos venecianos (selección) Sorbos venecianos (selección) de Juana Rosa Pita

   Juana Rosa Pita
      Por Lourdes Pita    
primeros versos

No hay ruido alguno: cada noche se escucha la sonata para voz, agua y remo. Juega a los escondidos la música, fugándose por calles, ríos y placitas. El cielo es imposible de resistir cuando nos llama asomándose al agua. Quizás en el futuro alguien se apiade del planeta...

 
   Cantinas Cantinas de Mario Noel Rodríguez

   Mario Noel Rodríguez
      Por Mario Noel Rodríguez    

Por las cantinas que amaron a mi viejo considerándolo crío por los claveles estrellados en el busto agitado de mi vieja por las cartas y cartas que sufrieron antes de perderse por la Roma que espera ser amada un día por la que fallece bajo mi esqueleto...

 
   Siéntate ahí... Siéntate ahí... de Francisco Hernández

   Francisco Hernández
      Por Francisco Herrnández    
primeros versos

Siéntate ahí, sobre esa piedra, la más blanca, a la entrada de la casa en ruinas. Abre las piernas. Así. Ahora sube la izquierda al escalón, el menos claro, y permite al rebozo acomodarse en la rodilla. ¿Te quitaste el cinturón de castidad como te lo pedí?...

 
   Así como el día pasado ya no vuelve... Así como el día pasado ya no vuelve... de Antoni Marí

   Antoni Marí
      Por Antoni Marí    
primeros versos

Así como el día pasado ya no vuelve, nunca has de volver a cruzar, de este mar, sus aguas. Nunca más del lugar de donde vienes has de volver. Nunca más podrás volver a ser el que fuiste, ni hacer memoria, tan sólo, de tu recuerdo. Nunca más tu nombre alguno podrá decirlo...

 
   Otra carta Otra carta de Jaime Sabines

   Jaime Sabines
      Por Jaime Sabines    
primeros versos

Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente...