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25 poemas aleatorios en video | |
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Me encanta Dios
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos... | |
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Diego...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Diego Verdad es, muy grande, que yo no quisiera, ni hablar, ni dormir ni oír, ni querer. Sentirme encerrada, sin miedo a la sangre, sin tiempo ni magia, dentro de tu mismo miedo y dentro de tu gran angustia, y en el mismo ruido de tu corazón... | |
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Los pericos
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Hablan todo el día y entrada la noche a media voz discuten con su propia sombra y con el silencio. Son como todo el mundo9472;los pericos 9472; de día el cotorreo, de noche malos sueños. Con sus anillos de oro en la mirada astuta, las plumas brillantes y el corazón inquieto por el lenguaje... | |
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Las líneas paralelas del metro
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
Las vías del metro, vidas paralelas corren juntas pero no se tocan, cambia la escenografía más no cambia la trama, cambian los actores más no cambia el autor. El metro se balancea suavemente como un vaso de lágrimas que amenaza con desbordarse... | |
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Mi tribu
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Alberto Blanco Por Alberto Blanco | |
La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? me pregunto ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a una tribu cuyos ancestros vienen del futuro… | |
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Julito (2)
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mamá, tengo la barriga llena de hambre, dice. Y la mamá ríe y le trae la leche. Al rato, ya dormido, se sobresalta y mueve los brazos y las piernas. La mano de la madre le acaricia la espalda, se queda quieto. En su plácido rostro el corazón descansa. Vienen las estrellas en aviones... | |
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Nada comparable a tus manos...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días, eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago, la humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio, mis yemas tocan tu sangre... | |
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En este pueblo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
En este pueblo, Tarumba, miro a todas las gentes todos los días. Somos una familia de grillos. Me canso. Todo lo sé, lo adivino, lo siento. Conozco los matrimonios, los adulterios, las muertes. Sé cuándo el poeta grillo quiere cantar, cuándo bajan los zopilotes al mercado... | |
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Bajo mis manos crece
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso, infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche. Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti, redondos y cayendo... | |
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Entigrecido vuelvo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Entigrecido vuelvo a las cantinas el medio día justo hace de fuego el mundo, la tierra en esta jungla, tan lejana del mar , sediento de cerveza muy fría y sólo como el tigre en esas horas con un cuaderno, un lápiz en la mano. La cantina es neutral, hay tregua en ella de razas y fortunas y de ideologías... | |
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Poema de amorosa raíz
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Alí Chumacero Por Alí Chumacero | |
Antes que el viento fuera mar volcado, que la noche se unciera su vestido de luto y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo la albura de sus cuerpos. Antes que luz, que sombra y que montaña miraran levantarse las almas de sus cúspides... | |
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Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las Musas
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Sor Juana Inés de la Cruz Por Ofelia Medina | |
En perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas... | |
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Del mito
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Mi madre me contó que yo lloré en su vientre. A ella le dijeron: tendrá suerte. Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente. Me dijo: ¡vive, vive, vive! Era la muerte. | |
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Yo llevo el nombre...
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Yo llevo el nombre de John Lloyd Stephens Caminante y banquero Conocí estas tierras paso a paso a la mitad del siglo XIX Me quemaron igual dolor y maravilla Yo soy Frederick Catherwood: dibujante de las constelaciones palencanas: de mis dedos salen universos incomprensibles... | |
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Me preocupa el televisor
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla... | |
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Paisaje
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Bernardo Ortiz de Montellano Por Jaime Sabines | |
Suspira el tiempo goloso en el seno de la tarde, que arrastra fino rebozo por los campos que Dios guarde. Los magueyales matizan con verdes moños la tierra y, a lo lejos, se precisan los contornos de la sierra. La sierra que abre los brazos protegiendo la campiña... | |
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Todo amor es nieve
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Carmen Boullosa Por Carmen Boullosa | |
Todo amor es nieve no importa, como dicen estos días los anuncios del subway, How deep is your love/nor/What do you love? Aparece en la ciudad como un milagro, la nieve, es vestigio vivo de algo tan antiguo como un dios que tenía poderes, un dios que hacía de las zarzas fuego... | |
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Otra vez España
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Tu nombre suena en mis oídos extraño y cercano como el murmullo del mar, ebrio de vida. ¿Cuál es la canción que todos cantan, cuál es la verdadera, la que viene de las minas y es tan grata a nuestro corazón como la tierra fértil, como los viejos libros de caballería... | |
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Puntos de apoyo...
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Puntos de apoyo. En mi figura completa sólo hay uno; y quiero dos. Para tener yo los dos me tienen que cortar uno. Es el uno que no tengo el que tengo que tener. Para poder caminar el otro será ya muerto... | |
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La luna
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama... | |
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Niño mío - de la gran Ocultadora
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Frida Kahlo Por Carmen Feito Maeso | |
Son las seis de la mañana y los guajolotes cantan. Calor de humana ternura. Soledad acompañada. Jamás en toda la vida olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra. En esta pequeña tierra dónde pondré la mirada? ¡Tan inmensa, tan profunda!... | |
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Tepeyólotl: Corazón del monte
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Todavía llegaba el gato grande a hacer perjuicio a veces Todavía se oían los rumores Se oía que un relámpago entró y no dejó más señas que unas manchas de sangre Todavía se ponía de puntas el vello de la espalda ante la huella hundida bien marcada en el lodo fresco... | |
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Con la flor del domingo
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María... | |
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Sólo en sueños...
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada... | |
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Uno es el hombre
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio , temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como la rosa... | |
