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25 poemas aleatorios en video | |
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Imitación a Catulo
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Me preguntas, Natacha, cuántos besos me harían por fin decirte ¡basta y sobra! Cuantas arenas hay en Isla Negra entre la cabaña de Nicanor y el locomóvil anclado en el patio. Cuantos astros titilan a lo lejos contemplando a los amantes que graban corazones en la casa de Pablo. Tantos besos… | |
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Patadita
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
Una patadita a la cacerola en que departieron los modernistas yo quien abogo por los crepúsculos de otro color arranco mi pellejo como muestra y le dicto sin el menor ruido con el tridente de nubes apago el día y digo va a triunfar el beso se la chamana mía... | |
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Me intriga que sería lo que te gustó de mí...
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Me intriga que sería lo que te gustó de mí. Tal vez un alma de ojos tristes. Y un sabor no probado por nadie todavía. De: El telescopio en la noche oscura | |
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Cuando yo muera...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Cuando yo muera, no me veré morir, por primera vez... | |
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Canción de los tres ahorcados
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Juan Gelman Por Juan (Tata) Cedrón | |
Fuimos locos fuimos impuros nos manchamos el corazón. Fuimos canallas de ojos duros una canción una canción. Tuvimos sed tuvimos hambre agujeros en el pulmón. Nos ahorcamos con un alambre una canción una canción. Le hicimos hijos a la suerte... | |
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Fotografiar la claridad...
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández | |
Fotografiar la claridad, ya con el viento ido. ¿A dónde va el viento cuando no lo escuchamos? ¿En cuál basurero se refugia arremolinado? ¿Quién sopla en las arterias de sus tolvaneras para dotar de empuje sus respiros? Fotografiar la oscuridad dentro de un ataúd... | |
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El ausente (fragmento)
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Alejandra Pizarnik Por Ariadna Gil y Darío Grandinetti | |
La sangre quiere sentarse. Le han robado su razón de amor. Ausencia desnuda. Me deliro, me desplumo. ¿Qué diría el mundo si Dios lo hubiera abandonado así? II Sin ti el sol cae como un muerto abandonado. Sin ti me tomo en mis brazos y me llevo a la vida a mendigar fervor... | |
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Este amor
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Este amor no va a volver. Se fue como un gato al que nadie quiere. No va a volver este amor. Se escapó como un pájaro que huye entre las ramas. No va a volver a pesar de los sueños y las palabras, los paseos por el campo, la playa, las olas entre los pies, la ciudad y sus cafés... | |
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Cifrado en octubre
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Y no te atormentes pensando que la cosa pudo haber sido de otro modo, que un hombre como Miguel, y ya sabes a cuál Miguel me refiero, a qué Miguel único, la mañana del Sábado cinco de Octubre, a qué Miguel tan terrestre a los treinta de ser y combatir, a qué valiente... | |
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En el medio mismo del día (fragmento)
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En medio de una rugiente avalancha de luz está mi padre. La luz arranca destellos, no, de saltos de furiosa nieve a la pequeña escalinata que mi padre diseñó desde un humilde orgullo, y vuelan en astillas de luz los troncos de las palmas. Cómo sus ropas arden en blanquísimas ascuas... | |
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He bajado a los infiernos
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
He bajado a los infiernos, a los fijos, a los reales como una piedra en el rostro, los que se nombran países, naciones, territorios que en mi cara tornan sus nombres en exilio, en tránsito, en ajeno. He conocido buenas gentes, a qué negarlo, que me han ayudado... | |
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No me canso...
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Cintio Vitier Por Cintio Vitier | |
No me canso dice Ernesto de estas soledades: tienen algo como divino. Ahora estamos en el río San Juan (San Juan de la Cruz, así llamado averiguó Coronel antes que existiera el santo), navegando en la panga hacia la hacienda Las Brisas, y todavía no se borran de nuestros ojos las palabras... | |
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Obligaciones
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Hoy tendré que decirles a mis amigos los árboles que ya no está; a ellos que una vez me vieron feliz venir a contarles de su voz. Y yo oiré con envidia el susurro de sus hojas, el ruido de sus ramas que se rozan en un abrazo, veré sus sombras que buscan el cerco... | |
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Oí tu voz en mi ventana...
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Juan Gelman Por Federico Bonasso | |
Oí tu voz en mi ventana mi ventana no da a tu voz apenas si da al mundo ¿cómo vino tu voz? un pájaro nevado come trigo en el murmullo del sol... | |
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Otra carta
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente... | |
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Una campana...
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Una campana y tres calandrias toman mi corazón, (éste sólo de aljaba) y lo reparten: mitad para la niña y el anillo algo para la estatua y la limosna, y lo demás al naranjal y al viento... | |
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Una ascensión en La Habana
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo... | |
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Huye de mí todo el salvaje goce de sufrir... (fragmento)
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Pedro Piccatto Por Gustavo Wojciechowski | |
Huye de mí todo el salvaje goce de sufrir. En mi órbita de lirio ah! qué calma infinita. Una calma muy blanca que me separa de lo incierto del hombre y de su nébula. Estoy como cercado de vaporosas gasas. La tierra es una fuga que yo no he comprendido... | |
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Consideraciones que dice un difunto a quienes lo están velando (V)
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Thiago de Mello Por Thiago de Mello | |
Valió la pena vivir y encontrarnos en el mundo y vivir juntos lleno siempre de furor contra la ruda injusticia pero también siempre llenos de infancia, mar sin fondo, que nos sirvió de camino a grandes encantamientos, a sortilegios profundos. La vida es linda... | |
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Otra vez España
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Thelma Nava Por Thelma Nava | |
Tu nombre suena en mis oídos extraño y cercano como el murmullo del mar, ebrio de vida. ¿Cuál es la canción que todos cantan, cuál es la verdadera, la que viene de las minas y es tan grata a nuestro corazón como la tierra fértil, como los viejos libros de caballería... | |
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A mi madre
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Recibí tu carta 20 días después de tu muerte y cinco minutos después de saber que habías muerto / una carta que el cansancio, decías, te interrumpió / te habían visto bien por entonces / aguda como siempre / activa a los 85 años de edad pese a las tres operaciones contra el cáncer ... | |
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Testamento (se incluye parte del discurso de recepción del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo)
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Habiendo llegado al tiempo en que la penumbra ya no me consuela más y me apocan los presagios pequeños; habiendo llegado a este tiempo; y como las heces del café abren de pronto ahora para mí sus redondas bocas amargas... | |
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La tristeza es un don...
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Mario Benedetti Por Héctor Rosales | |
La tristeza es un don / cosecha al paso contrición prometida en otro instante o presagio de sombras y no obstante no es penuria ni abismo ni fracaso si la tristeza es don no es don escaso cuando acude a la noche del amante o se enfrenta a la muerte... | |
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Oda a la bella desnuda (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Con casto corazón, con ojos puros, te celebro, belleza, reteniendo la sangre para que surja y siga la línea, tu contorno, para que te acuestes a mi oda como en tierra de bosques o de espuma, en aroma terrestre o en música marina. Bella desnuda, igual tus pies arqueados... | |
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Si muero sobrevíveme... (SONETO XCIV)
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Pablo Neruda Por Matilde Urrutia | |
Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura que despiertes la furia del pálido y del frío, de sur a sur levanta tus ojos indelebles, de sol a sol que suene tu boca de guitarra. No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos, no quiero que se muera mi herencia de alegría, no llames a mi pecho, estoy ausente… | |
