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25 poemas aleatorios en video | |
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La tristeza es un don...
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Mario Benedetti Por Héctor Rosales | |
La tristeza es un don / cosecha al paso contrición prometida en otro instante o presagio de sombras y no obstante no es penuria ni abismo ni fracaso si la tristeza es don no es don escaso cuando acude a la noche del amante o se enfrenta a la muerte... | |
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La cobardía de Dios
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Pedro Piccatto Por Washington Benavides | |
Mi herida es un olvido de Dios místico olvido inmóvil hijo de tantas soledades trágicas padre de tanto sueños sin amparos olvido que de alegría suave atrayente sinagoga suave atrayente como círculo de amor nupcial... | |
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Para cuando el jacinto...
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Pedro Piccatto Por Héctor Rosales | |
Para cuando el jacinto encienda el aire y la sangre desdeñe su hora mala, el agua fácil de estas evidencias: El agua fácil de estas evidencias para cuando no creas... | |
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El faraón es el pecado
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Armando Uribe Arce Por Armando Uribe Arce | |
El faraón es el pecado. Arráncate del faraón. Rojo el mar los pescados negros son. —¡No eres Moisés! Soy la hez de la hez. Me haces falta... | |
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Una ascensión en La Habana
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
Matías Pérez, portugués, toldero de profesión, qué había en los inmensos aires que te fuiste por ellos, portugués, con tanta elegancia y prisa. En versos magníficos dijiste adiós a las muchachas de La Habana, y luego, una tarde en que era mucha la furia del tiempo... | |
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aria
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Alvaro Miranda Buranelli Por Alvaro Miranda Buranelli | |
de pronto, en medio de la representación, cantó nadie lo había invitado, no era una pieza aburrida pero empezó a salirle sola la voz y tuvo que pararse y cantó, aunque no sabía cantar, y los siseos iban y venían para hacerle callar, que no cantara, fue en un instante crítico... | |
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Oriana
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Gonzalo Rojas Por Gonzalo Rojas | |
Ay de las bellas que quisieron devorar un día con su fulgor al mísero poeta. El fingidor por inocente que parezca es duro y no transa: primero encumbra a la figura, después la desencumbra y desfigura para finalmente transfigurarla. Total, de la mortal no queda nada. Tampoco del poeta... | |
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El corazón encendido
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Carmen Feito Maeso Por Carmen Feito Maeso | |
Vamos a hablar ¿Dime?, el corazón ¿Esta viviendo?¿ o no? no se, el alma junto con el reloj, los ojos de los números del reloj. Están ciegos. Y ahora la música no tiene sonido, la luz de la habitación no brilla. ¿Dime ahora que te está pasando?... | |
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Confesión de mirlo
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Jorge Pimentel Por Jorge Pimentel | |
nubes que son síntomas de huir relojes detenidos absorbiendo la carne relojes absorbiendo la carne gangrenando la luz aposentando tibiezas granuladas insufladas en el desaire más denso en el ardor cómplice de huir de alejarse nubes que son síntomas del verso de la verdad... | |
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A un borracho que conocí
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Jorge Meretta Por Jorge Meretta | |
Entra rechina el piso de madera enfila el ventanal hacia una mesa que en soledad su soledad apresa sin acertar cual es la verdadera la noche desdibuja una escalera tal vez nunca bajada que ya no pesa pero de pronto vuelve la cabeza y ve rodar su infancia... | |
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El tigre
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde | |
Hay un tigre en la casa que desgarra por dentro al que lo mira. Y sólo tiene zarpas para el que lo espía, y sólo puede herir por dentro, y es enorme: más largo y más pesado que otros gatos gordos y carniceros pestíferos de su especie, y pierde la cabeza con facilidad, huele la sangre... | |
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Los pobres en la estación de autobuses
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Ledo Ivo Por Ledo Ivo (portugués ) y Mario Bojórquez (español) | |
Los pobres viajan. En la estación de autobuses levantan los pescuezos como gansos para mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la maleta que guarda un radio de pilas y una chaqueta que tiene el color del frío en un día sin sueños... | |
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Yo quiero otro país
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Ernesto Cardenal Por Pepe Soriano | |
Debemos hacer aquí un país. Estamos a la entrada de una tierra prometida que emana leche y miel como una mujer. De esta tierra es mi canto, mi poesía. Pero todavía están las encomiendas y cuando suena la campana en la bolsa de Nueva York... | |
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Las maravillas y miserias del amor
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Juan Gelman Por Juan Gelman | |
Las maravillas y miserias del amor. Sus oscuros fulgores, sus catástrofes. Caminar por el filo de la pérdida. Dar lo que no se tiene. Recibir lo que no se da. El amor a la poesía, a la madre, a la mujer, a los hijos, a los compañeros que cayeron por una esperanza... | |
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Septiembre 23/73
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez | |
Un receptor dispara a quemarropa:...ha muerto Neruda... El locutor menciona el Poema 15 y lee el Bando 20. El cabo de guardia busca algo bailable y sigue el ritmo con la metralleta. Aquí en la isla el mar,y cuánto mar Pienso pedir un minuto de silencio, pero tardo horas y horas en sacar la voz… | |
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Fútbol
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Blanca Varela Por Carmen Feito Maeso | |
juega con la tierra como con una pelota báilala estréllala reviéntala no es sino eso la tierra tú en el jardín mi guardavalla mi espantapájaros mi atila mi niño la tierra entre tus pies gira como nunca prodigiosamente bella... | |
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Esta será mi venganza
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas... | |
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Y ya casi amanece y estás despierta o durmiendo… (ZURITA Poema de amor)
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Raúl Zurita Por Raúl Zurita | |
Y ya casi amanece y estás despierta o durmiendo, pero me llamas entre sueños pensando que quizás he salido. Esa vez ella me había sujetado de las mangas del abrigo reteniéndome y el mayor, tenía algo más de dos años, me tomaba de los pantalones y se reía... | |
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Te doy Claudia, estos versos
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Ernesto Cardenal Por Ernesto Cardenal | |
Te doy Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán, tal vez por toda Hispanoamérica. Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias... | |
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Desaparecidos
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Mario Benedetti Por Mario Benedetti | |
Están en algún sitio / concertados desconcertados / sordos, buscándose / buscándonos bloqueados por los signos y las dudas contemplando las verjas de las plazas los timbres de las puertas / las viejas azoteas ordenando sus sueños... | |
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Calle Rondeau (Segunda parte)
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia | |
Calle Rondeau (Segunda parte) Yo sabía que alguien me acechaba, alguien me observa frente al mar porque soy y seré sin para qué, soy más allá de la gracia de un Dios y de las obras, como los corales que no existen en la bahía de Montevideo, o como yo mismo que tampoco existo... | |
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El fin
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Jorge Luis Borges Por Eduardo Lizalde | |
El hijo viejo, el hombre sin historia, El huérfano que pudo ser el muerto, Agota en vano el caserón desierto. (Fue de los dos y es hoy de la memoria. Es de los dos.) Bajo la dura suerte Busca perdido el hombre doloroso La voz que fue su voz. Lo milagroso No sería más raro que la muerte. Lo acosarán… | |
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Canto al más puro mar
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Alvaro Figueredo Por Horacio Cavallo | |
Oh, rojo mar en ristre ¡qué aguas altas y fuertes te arrancas desde el seno trágico y desvelado para volcar tus pulsos sobre estas arduas muertes y estas ciudades negras! Y sobre el oxidado diente de las estrellas, y sobre las llanuras donde la sangre llora ¡Oh joven mar airado... | |
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En el medio mismo del día (fragmento)
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Eliseo Diego Por Eliseo Diego | |
En medio de una rugiente avalancha de luz está mi padre. La luz arranca destellos, no, de saltos de furiosa nieve a la pequeña escalinata que mi padre diseñó desde un humilde orgullo, y vuelan en astillas de luz los troncos de las palmas. Cómo sus ropas arden en blanquísimas ascuas... | |
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Loca hasta el fin
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Mario Noel Rodríguez Por Mario Noel Rodríguez | |
De sus fustanes floriados, estrábicos, salimos con banderas arrancadas a la noche, los sedientos de producir rocío, borrachos de preguntarnos fondos y estructuras, de cuestionar la cara rocosa de la vida. En su pecho trasnochado y juvenil morimos para nacer simpáticos de corbatín... | |
